¿Qué es la Psicoterapia Integral?



Eran justo las 9 de la mañana cuando subía las escaleras de la Facultad a toda prisa, entrar en el aula y que todas las cabezas te miraran no era mi mejor forma de comenzar el día. Justo el profesor entró destrás de mí, tocaba Modificación de la Conducta. Era muy interesante y podíamos apreciar la importancia de la conducta en muchas problemáticas y lo muy efectivo que resultaba su tratamiento. Muchos probamos eso que nos decían, sonreir aunque no se tengan ganas y podías notar cómo cambiaba algo tu estado de ánimo, pero había algunas cosas que se nos quedaban fuera de este análisis, pues nos preguntábamos si sólo éramos conducta.

Y mientras....., al lado de nuestra Facultad, los alumnos de Bellas Artes pintaban a los modelos que se prestaban a ello...

A segunda hora Psicología Cognitiva. Esto ya nos dejaba un poco más tranquilos pues ya no éramos sólo conducta sino que los pensamientos eran muy determinantes puestos a sufrir. La profesora nos explicaba la importancia de hacer tratamientos por medio de cambiar los pensamientos y ayudar a una reestructuración cognitiva para compensar quizá muchos años pensando cosas negativas e irreales sobre ti mismo, cosa que directamente bajaba la autoestima y se podía quedar ahí estancada. Se me pasaban entonces por la cabeza ciertas cosas como que los pensamientos serían importantes pero hasta cierto punto, como todo, es decir, que por mucho que yo pensara que quería en ese momento un chalet no iba a aparecer por arte de magia, por mucho arte que hubiera en la Facultad de al lado, otra cosa es que pensar en eso me pudiera motivar para perseguir ese objetivo.

A tercera hora Técnicas de Psicoterapia. Nos encantaba porque podías descubrir todo aquello que ya habían descubierto los primeros terapeutas como Freud, y aunque con sus limitaciones, como todo ser humano, lo cierto es que habló del inconsciente, cosa que hoy día no creo que nadie niegue su existencia y efecto. No obstante el Psicoanálisis también derivó en Terapia Psicodinámica que modernizó y flexibilizó esta corriente. Sin embargo, nos preguntábamos si después de terminar una terapia de este tipo, analizando la vida actual junto con la infancia, podríamos seguir avanzando y creciendo en una terapia que considerara también las problemáticas exclusivas de la vida adulta. La respuesta era negativa, después de hacer un análisis completo, esta corriente parecía decir que ahí se acababa todo.

La mañana terminó y con muchas cosas en la cabeza nos fuimos a comer, unos a casa y otros a la cafetería donde quizá podrías encontrarte a algún profesor y cotillear con algún otro encuentro.

A primera hora de la tarde todos estábamos un poco espesos pero había que continuar la aventura. Historia de la Psicología. Vaya ésta sí que aburría a la gente, aunque yo no podía evitar que me resultaran fascinantes esos cambios de paradigma que se dieron a lo largo del tiempo, del Psicoanálisis al Conductismo, al Cognitivismo, al Humanismo..., este último me resultaba especialmente fascinante, pues parecía la única corriente hasta el momento que se preocupaba con esmero y explícitamente de las emociones. Pero no tuvimos al humanismo de asignatura, fue años después cuando pude comprobar de qué se trataba, realmente interesante y dando mucha importancia al trabajo personal para todo. Lo único que, a veces, con tanto entusiasmo y énfasis en el trabajo personal y en trabajar lo que proyectas en los demás, podías caer en el error de pensar que absolutamente todo son proyecciones o que cuando no te gusta algo de alguien es necesariamente porque algo de ti no aceptas y lo proyectas en el otro, y claro, aunque eso puede suceder, no quiere decir que siempre tenga que suceder. Precisamente esto fue algo que aprendí en Psicología Cognitiva, es decir, detectar cuándo podemos estar distorsionando la realidad y cómo rebatir esos pensamientos para cambiarlos por unos más realistas.

El mapa del ser humano iba quedando casi completo pero no fue hasta que descubrí el Modelo Integral cuando vi que encajaban todas las piezas. Ken Wilber había hecho, entre otras cosas, un compendio de todo lo descubierto hasta el momento y así escribió el mapa del ser humano, de toda su historia y en todo el mundo. Encontré una forma de ver las cosas en la que encajaba todo aquello que había quedado suelto tiempo atrás. Ya tenían un sitio tanto la conducta, los pensamientos, las emociones, la creatividad...

Así es que me puse manos a la obra para poder completar mi puzzle interior.