Dónde está el jefe


Son muchas las demandas que nuestro medio puede hacernos a lo largo del día, ya sea en el trabajo, en la vida social, en casa... y muchas veces, lo que tratamos de hacer es atender a todo el mundo, todas las demandas deben ser satisfechas, cueste lo que cueste. 

Es como si una voz interior nos dijera que debemos hacerlo todo y para ya. Como si estuviéramos sometidos y no tuviéramos voz ni voto, primero los demás, diría. Es una especie de exigencia que está marcada en nuestros genes y/o se ha ido alimentando de todas las exigencias externas a lo largo de la vida, y nadie nos ha enseñado a organizarnos.



Entonces la cuestión crucial es ¿quién manda ahí? Claro que te preguntarás ¿dónde? pues ahí, ahí dentro de ti, entiendo que si la exigencia es un aspecto de tu interior, como otros tantos, alguien tendrá que estar al mando para tomar la última decisión, y esa persona eres tú, quien está leyendo esto ahora mismo y está tomando conciencia de lo que digo. Tú eres tu conciencia y eres quien manda aquí.

Una exigencia sana nos ayuda a aprender y evolucionar y está muy bien, la cuestión es cuando se desboca y además pone a los demás y sus demandas como lo primero de todo, entonces aparece la desorganización, porque no hay prioridades, más bien la prioridad son los demás y si podemos hacer todo a la vez aún mejor, aún a sabiendas de que esto es imposible.

¿Dónde está el jefe entonces? El jefe está entre la corteza prefrontal y la amígdala, es decir, en lo robusta que sean las conexiones neuronales entre estas dos zonas. De esta manera tendremos el control de nuestra atención y de nuestras emociones. Las dos forman un tándem maravilloso y absolutamente clave en nuestra vida. Y es que la misma zona cerebral que se encarga de dirigir nuestra atención, se encarga también de la gestión emocional.

Sin embargo, estas conexiones neuronales no se refuerzan por sí solas, tenemos que crearlas nosotros con el trabajo constante cada día, con ejercicios de autoconciencia, a través de las muchas maneras que hay de entrenar la atención, ya sea con entrenamiento en relajación, mindfulness, o meditación en sus muchas variantes.


Aquí puedes ver el primer vídeo del curso MSBR que compartí en la anterior entrada de mi blog.

Realmente me está resultando apasionante descubrir todo lo que el Doctor Jon Kabat-Zinn estaba haciendo ya en los años 70, junto con otros científicos y profesionales de la salud.

Así es que no vamos a poder ser unos buenos jefes de nuestra propia vida hasta que no digamos ¡basta! al funcionamiento que nos lleva al desastre en nuestra salud, hasta que no nos decidamos por una vida en la que nosotros seamos los dueños de nuestro bienestar. En ese momento seremos nosotros quienes amablemente informemos a cada demanda del exterior de si lo vamos a poder hacer y cuánto podremos tardar en ello, puesto que tenemos más cosas a la cola, o bien, no podemos o no queremos hacerlo. Entonces, le parezca bien o mal a la otra persona, nos dispondremos tranquilamente a seguir por donde íbamos, realizando eficaz y felizmente nuestro cometido.

¿Suena bien eh? pero lo siento, esto no sale de la nada, hay que currárselo ;) así es que te invito a ponerte manos a la obra con el Programa de Reducción de Estrés Basado en Mindfulness que amablemente Dave Potter y su equipo nos comparte online y gratuito. 

Yo comencé la práctica de la relajación mediante visualizaciones y sugestiones en 1992, siguiendo las pautas del Doctor Eugenio Herrera Lozano, con el libro Relajación Creativa. Él como médico del Hospital de la Cruz Roja de Madrid practicaba la hipnosis para aliviar el dolor de sus pacientes e incluso para operaciones en las que, utilizar anestesia, era un riesgo. 

Tuve la oportunidad de ver los enormes beneficios de esta práctica no sólo en mí, sino también en muchas personas con las que he trabajado a lo largo de mi profesión. En 2008 comencé mi práctica de la meditación. Ahora para mí está siendo apasionante descubrir las últimas investigaciones científicas que corroboran algunos maravillosos beneficios que tiene acceder a un estado de calma mental cada día, ocasionando cambios duraderos en nuestros cerebros. 

Así es que independientemente de la manera que elijas de alimentar este estado, comienza y sigue por el resto de tus días, es la única manera de asegurarte un verdadero bienestar, y éste no aparece por sí sólo, hay que construirlo día a día.