Educación emocional al alcance de tu corazón


Pronto quiero oír tu voz, pronto necesitaré de tu ayuda en mi nuevo proyecto para ver si todos podemos salir beneficiados.

Hoy quiero contar algo sobre el nuevo proyecto en el que estoy ya buceando de lleno. He observado y reflexionado mucho en los últimos años sobre qué es lo que nos funciona y qué es lo que no nos funciona a la hora de encontrar un enfoque adecuado para nuestra vida.

He podido aprender de cada una de las problemáticas o cuestiones que me planteaban diferentes personas pero, sobre todo, he estado observando mientras hacía terapia, todas las sensaciones y percepciones que me provocaba lo que iba oyendo, el lenguaje no verbal que aparecía ante mis ojos, incluso las imágenes que me venían con lo que me iban contando. He podido comprobar cómo cuanto más confiaba en esas sensaciones, más podía fluir la sesión y acertar de hecho en la intervención.

No estoy más que describiendo ese estado óptimo de la mente en el que el rendimiento crece exponencialmente y nuestras capacidades funcionan de manera certera. Es el estado de flujo, de mindfulness, trance hipnótico, estado meditativo, mente focalizada, o como lo quieras llamar. Pero desde luego te digo que es un estado universal en el que todos estamos varias veces al día, cuando hacemos algo que nos gusta o cuando estamos viendo una película. 

Cada vez hay más programas en los que aprender a entrenar este estado y conseguir sacar la mejor versión de ti mismo. Y ahí es donde yo quiero llegar, mi vocación consiste en sacar lo mejor de ti, por eso estoy en este proyecto.

Cada persona es una investigación en la que hay que poner en práctica lo que se prevee como más eficaz pero estando abiertos a nuevos caminos. 

Una de las conclusiones más importantes a las que he llegado ha sido la enorme importancia de cómo evaluamos las emociones, las creencias que tengo hacia ellas o algunas de ellas y cómo esto es justo lo que dará lugar a que la aproveche o bien a que ocasione o mantenga un problema.

De hecho los sentimientos son el resultado de las evaluaciones que yo hago de las emociones provocadas por el exterior. Estos sentimientos, tratándose ya de una experiencia más subjetiva, son menos intensos que las emociones pero permanecen por más tiempo. Si estas evaluaciones han sido hechas de una forma errónea, irracional, entonces el sistema empieza a descoordinarse, a la larga este estado es lo que puede colapsar el sistema. 

Por tanto, se hace urgente revisar las creencias que tenemos hacia las emociones para detectar las que son irracionales y poder aprender por fin las verdaderas funciones que tienen y cómo utilizarlas.

Estoy justo ahora desarrollando un cuestionario en el que se podrán medir estas creencias que yo observo en muchas personas y que son las que les lleva a multitud de problemas. Y por eso en cuanto lo tenga terminado te pediré tu ayuda, si quieres formar parte de este nuevo proyecto de investigación de forma anónima. El siguiente paso será compartir todo el aprendizaje resultante en una conferencia. Finalmente quedará reflejado en un libro que incluirá un programa de actuación y en el que compartiré casos prácticos y ejemplos que servirán de gran ayuda, tratando de tener en cuenta todos los funcionamientos posibles en cuestión de estilos de personalidad. Porque lo que quiero es que cualquier persona pueda verse identificada con el contenido de este libro y le pueda sacar un buen provecho.

La clave de este programa de actuación es que tendrá en cuenta que se utilizan los mismos circuitos cerebrales para estas dos funciones:

  • La atención y concentración y 
  • La gestión de emociones estresantes

Por eso se necesitará el entrenamiento conjunto de estas dos funciones para llegar a tener un manejo mucho más exitoso de nuestras capacidades, consiguiendo construir la mejor versión de nosotros mismos. 

Por ejemplo, con uno de los problemas más frecuentes hoy en día como es la ansiedad, a algunas personas les resulta suficiente un desbloqueo en la tristeza para hacer desaparecer la ansiedad, pasando a convertirse simplemente en cierto nerviosismo en ocasiones y que puede manejar perfectamente.

Otras veces, la tristeza no es más que el tapón y detrás está el enfado. Un enfado por mucho tiempo guardado puede tener un efecto devastador y producir también ansiedad o depresión.

Creo que se hace urgente comprender realmente cómo utilizar las emociones, porque las consecuencias de lo contrario es devastador, y el efecto de una buena gestión puede ser sorprendentemente sencillo. Para ello hará falta entrenar la creación de una nueva perspectiva de nuestro problema sumado a una buena comprensión de las funciones de cada emoción y de cómo manejarlas en la práctica.

Algunas personas lo han comprobado delante de mí y les ha parecido hasta absurdo lo fácil que puede llegar a ser. Ojo que cada persona tiene un funcionamiento diferente y lo que funciona a una puede que a otra no. Pero lo que trato de explicar es que llegando al núcleo de la cuestión, en muchas personas, lo que hay detrás es una gestión equivocada de las emociones y lo único que hay que hacer es tomar conciencia de dónde está la creencia errónea y a partir de ahí aprender a manejar qué es lo que hay que hacer con la emoción, a la vez que se entrena el nuevo enfoque.

Espero que sean muchas las personas que se sumen a este proyecto porque lo que quiero es que todos salgamos beneficiados.