Para qué sirve un psicólogo


Los mitos sobre lo que es un psicólogo aún están muy extendidos. Todavía muchas personas piensan que el psicólogo debe poder adivinar cómo eres y lo que estás pensando, pero nada más lejos de la realidad.

Podemos tardar muchos años en conocernos a nosotros mismos y también a los demás, sobre todo si no estamos abiertos a mirar hacia dentro y a mejorar. Esto es lo que un psicólogo puede hacer, ayudarte a trabajar con todo eso que tú le llevas y le muestras, sólo desde la decisión de ser honesto contigo mismo.

Desde que somos pequeños vamos construyendo, como una tela de araña, nuestra personalidad, al llegar la adolescencia queda terminada la base y, aunque las cartas de lo biológico junto con el ambiente en la infancia ya están dadas, la personalidad se sigue construyendo durante toda la vida, con las experiencias que nos proporcionemos y con todo lo que hagamos por nuestro autocuidado, siempre podemos seguir sacando la mejor versión de nosotros mismos.

Todas las personas tienen lagunas o zonas desconocidas de su personalidad, cuanto más grande sea la zona desconocida más defensas rígidas deberá construir, la tela de araña que construya no será flexible y, por tanto, será más vulnerable a las roturas.

¿Cómo puedo detectar mis zonas desconocidas para ponerles luz y utilizarlas para construir mi mejor versión?

Para poder contestar a esta pregunta debemos fijarnos en los síntomas, aquellos que son psicológicos, como por ejemplo un sentimiento de infelicidad, sufrimiento frecuente, baja autoestima o bien falta de humildad, que en el fondo no deja de ser también baja autoestima.

Pero hay otro síntoma concreto también muy interesante y es la necesidad de infravalorar a los demás para sentir la propia valía. Por ejemplo cuando estamos desempeñando un trabajo junto con otras personas y nuestra queja constante es que los demás no rinden como quisiéramos. Nos fijamos en los errores de los demás como si fueran enormes e insalvables, creemos que sólo nosotros podemos hacer las cosas bien y que estamos en la razón. Entonces quizá tengamos muchas preguntas sin responder y no entendamos qué les pasa a los demás. 

Pero en estas condiciones pocas veces nos preguntamos qué nos pasa a nosotros, porque cuando nuestra queja es tan continua puede ser que los demás también estén reaccionando en función de lo que nosotros hacemos mal con ellos, precisamente producto de nuestras zonas desconocidas, que acampan a sus anchas sin poderlas manejar de forma constructiva.

¿Te suena no? seguro que te has encontrado a personas con las que tu valía pasa desapercibida y tu motivación va cada vez a menos así como tu rendimiento. Y es que según te encuentres en un sitio en el que te valoren o te infravaloren eso influirá en tu desempeño inevitablemente.

Una de las mejores cosas que se pueden hacer para ver cuáles son nuestras zonas desconocidas es preguntar a los demás cómo nos perciben.

Tenemos 4 áreas:

Área abierta
Lo que sabemos de nosotros y dejamos que los demás vean.

Área ciega
Lo que no sabemos de nosotros y los demás ven.

Área oculta
Lo que sabemos de nosotros y no dejamos que los demás vean.

Área desconocida
Lo que no sabemos de nosotros y los demás no ven.

En estos términos un psicólogo sirve para ayudarte a comprender que para protegernos no hace falta que nos ocultemos (área oculta), a utilizar toda la información que viene de fuera para mejorar como personas y relacionarnos mejor con los demás (área ciega) y a utilizar todo lo mejor de nosotros que ya conocemos (área abierta) para que nos ayude a desarrollar nuestras mejores cualidades que están por descubrir (área desconocida).

Como ves no hace falta tener un problema clínico o una patología para ir a un psicólogo. En muchas ocasiones lo peor que puede suceder es que no haya síntomas como la ansiedad o la depresión, serían como la fiebre a la gripe, nos avisan de que algo pasa y algo se necesita atender. Así es que atender qué pasa en nuestro interior es una buena idea para prevenir el sufrimiento. 

Espero que cuides tu tela de araña y con mucho cariño y atención sigas tejiendo.