Cómo influyes en los demás


Tu mente influye en la psicología de los demás, si cuidas tu mente cuidas a los demás. Esta es una de las muchas conclusiones que saco con mi nueva lectura, ha sido apasionante descubrir este libro, siempre me llena de esperanza cuando los libros tienen una perspectiva global, sistémica, en la que se refleja realmente cómo son nuestras interrelaciones con los demás.

A menudo pensamos "aquí estoy yo y ahí está la Tierra", es frecuente vivir con una sensación de separación, ese vernos como protagonistas de una película. Nos podemos sentir como un protagonista de éxito, o bien como un protagonista fracasado y desplazado, pero en ambos casos quizá sólo estemos mirando a nuestro ombligo.

Esta película corre un riesgo muy grande y es el peligro de extinción. Esto es precisamente lo que pasa cuando no atendemos a las interrelaciones. La forma en que cada uno de los sistemas de nuestro mundo interrelaciona es la verdadera protagonista. Yo influyo en los demás, los demás influyen en mí y toda una serie de acontecimientos nos influyen a todos.

Este libro que acabo de leer me ha resultado apasionante por ocuparse de dar importancia a tres elementos protagonistas en nuestro mundo:
El triple foco del que habla el libro es:

1. El conocimiento de uno mismo
2. El conocimiento de los demás 
3. El conocimiento de cómo funciona el mundo

Solemos pensar de una forma lineal en la que vemos causas y consecuencias inmediatas, en las que todo está separado por una excesiva especialización, todo compartimentado para que la vida nos resulte más fácil, pero en realidad al final todo se complica así, porque dejamos de ver la relación entre las partes.

Estamos hablando de pensamiento sistémico, para el que todos tenemos capacidad, sobre todo, de niños, pero que muy poco utilizamos de adultos.

Por ejemplo, en la educación las materias no están desarrolladas para que tengan total relación unas con otras y para que sirva a modo práctico en el futuro de la vida de los alumnos. Son materias inconexas unas con otras en las que cada profesor se ocupa de lo suyo, perdiendo una maravillosa oportunidad de aprovechar el pensamiento sistémico natural de los niños que les podría llevar a hacer proyectos en su ciudad, en los que se utilicen las matemáticas, la física, etc y pueda servir de inspiración y ayuda en algún proyecto real de construcción de un parque en la localidad, por ejemplo.

Otro ejemplo de lo que pasa cuando no utilizamos el pensamiento sistémico es en la medicina, cada médico tiene su especialidad y se ocupa de los síntomas que tienen que ver sólo con su especialidad, entonces cuando hay una dolencia en la que intervienen varios sistemas del cuerpo, como es lógico, incluida la parte psicológica, desde luego, se les complica todo, y más si no se aplica un pensamiento sistémico, en el que se pueda ver la forma natural y compleja en que se coordina la salud de una persona. Esto frecuentemente lleva a errores médicos o a una atención muy deficiente.

Ocuparse cada uno de lo suyo puede ser muy cómodo aparentemente pero, a la larga, es perjudicial y muy incómodo para todos. Y es que el tiempo es otro factor fundamental, solemos ver la causa y el efecto cuando están juntos en el tiempo, pero muchas de las cosas ocurren poco a poco, el efecto se va sumando hasta que quizá ya no hay forma de arreglarlo, como ocurre con el medioambiente.

Pero vamos a ver qué ocurre cuando en el mundo empresarial no se actúa con pensamiento sistémico, vemos que realmente puede llevar a la banca rota, porque no hemos utilizado una visión a largo plazo, porque no nos hemos ocupado de interrelacionar bien cada uno de los departamentos de una empresa, en la que todos puedan saber qué hacen los demás departamentos y tomen conciencia de cómo la conducta de unos afecta a la conducta de otros. De esta forma todos podrían dirigirse al mismo objetivo, el trabajo colaborativo les llevará a recompensas para todos.

El libro Triple Focus me ha llevado a descubrir otro libro de su coautor Peter Senge: La quinta disciplina, donde hay una exposición más profunda de todas las implicaciones del pensamiento sistémico y con el que estoy entusiasmada, me está inspirando mucho para reflejar en un próximo escrito, en el que estoy trabajando, la implicación de este pensamiento sistémico en el interior de nuestra mente.

La aplicación de este pensamiento en la psicología tiene tremendas implicaciones, para conocer y entender el funcionamiento de la mente hay que tener en cuenta desde el embarazo, la infancia, la adolescencia a la vida adulta, pero también el ambiente en el que ha estado y está la persona, las dolencias físicas, el ambiente familiar y de trabajo. Todo está interrelacionado, de manera que muchas veces para solucionar un problema hay que tener en cuenta la visión y aportaciones de todas las escuelas en psicología, es a lo que llamamos Psicología Integral o Psicoterapia Integral. Pero vamos que yo incluso lo llamaría simplemente pensar con sensatez, pero a la vista está que hay que ponerle algún nombre específico o algo con lo que podamos dar a conocer una manera ética y eficaz de utilizar los conocimientos que ya tenemos de psicología.

Este pensamiento sistémico lo podemos aplicar con todas las emociones que podemos llegar a sentir, tan sólo una que no aceptemos en nuestro interior, esto ya influye en las demás y en nuestra propia conducta en general. Merece la pena conocerlas bien para aprovechar el potencial de cada una de ellas.

La misma psicología académica continua demasiado compartimentada, cada escuela con su visión se erige como la verdad absoluta cuando no es más que una parte, pero no inconexa sino una parte necesaria en todo el sistema psicológico, que a su vez no está separado del cuerpo, ni de los demás, ni de los sistemas del mundo.

¿Te atreves a observar cómo tu conducta influye en los demás para ir practicando este pensamiento sistémico?