Acoso escolar


Era una mañana de 1993, aproximadamente, con el tiempo las fechas comienzan a relativizarse, más menos 2, tendente a infinito, así como decíamos en estadística, pues aquí ilgual, 4 años arriba o abajo, da igual. 

El caso es que estaba en clase de psicología social, en aquella facultad donde los patitos parían en primavera, en el verde y frondoso patio interior los veíamos caminar con mucho swing, detrás de su madre. 

Esa mañana era la primera clase de psicología social en ese curso. El profesor, Eugenio Garrido Martín, un excelente profesional de la psicología social, jurídica y también criminólogo, un investigador nato en busca de la verdad. Lo primero que hizo, después de presentarse, fue entregarnos un test para que todos lo realizásemos. Había toda clase de preguntas respecto a lo que seríamos capaces de hacer, si nadie nos viera, refiriéndose a delitos o cosas inmorales, en diferentes grados. Resultado, el 80% de las personas de aquella clase, cumpliéndose lo que en tantos otros colectivos, cometería ciertos delitos y conductas inmorales, si nadie les viera. Esto nos dejó a todos atónitos. Empezamos a tomar conciencia de lo que también supone nuestra naturaleza.

Pues bien, de todo esto y de otros fenómenos que se dan en la conducta humana, en grupo,
me estaba acordando estos días, en los que, por cuestiones laborales, me he centrado en el tema del acoso escolar; junto el acoso laboral son temas que comparten los dos algo clave y es el fenómeno del chivo expiatorio. En muchas ocasiones, en las organizaciones, se da este hostigamiento de la mayoría hacia una persona. Es un mecanismo que permite reagruparse en contra de alguien. No hay nada mejor para convivir que tener un enemigo común interno.

Chivo expiatorio se le denomina a la persona o grupo de ellas a quienes se quiere hacer culpables de algo de lo que no son, sirviendo así de excusa a los fines del inculpador. Es algo que se viene haciendo desde la antigüedad en las religiones, el sacrificio, de personas y de animales para purificar las culpas. Es impresionante que aún se sigan llevando a cabo, sólo que a la manera de la postmodernidad, mirando a otro lado, minimizando la importancia de ciertos hechos, así el grupo que observa deja que la persona o grupo que esté actuando de forma inapropiada esté a sus anchas.

"El mundo no está amenazado por malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad". Albert Einstein; físico y matemático. Esta frase aparece al principio del libro Orientaciones sobre el acoso escolar de la Consejería de Educación del Principado de Asturias, del que hablo más abajo.
Se instaura así un panorama muy desalentador en el que se establece un pacto de mutua indiferencia, que rompe con las posibilidades de reestablecer la dignidad y la salud de las víctimas, dentro del colectivo. Entonces para los espectadores del acoso se desarrolla el síndrome de "no va conmigo".

Yo me pregunto, ¿qué nos está pasando? ¿no somos capaces de responsabilizarnos, cada uno en nuestro puesto de trabajo? ¿es miedo lo que hay? No se están llevando a la práctica los protocolos de actuación en los colegios, desde luego, no en todos los casos que debiera, los mismos protocolos habría que revisarlos y medir si realmente son eficaces y, si no, que es lo que sospecho, buscar los que sí lo son, que existen y también grandes expertos en el tema. 
Ante la posibilidad de asumir una injusticia se crea una sensación muy desagradable, si se asume, se tiene que hacer algo, y ese algo, a veces, puede asustar por diferentes razones. Así es como se crea esa desagradable disonancia cognitiva, se consigue reducir culpando a la víctima, entonces se piensa "algo habrá hecho", y dejamos de sentirnos mal. Porque si realmente se quiere ver la injusticia, de forma natural, actuaríamos. 
En otros artículos analizaré más a fondo los factores que nos llevan a la pasividad colectiva pero, de momento, presento aquí algunos sitios y documentos de referencia.

El Equipo Técnico de la Dirección General de Ordenación Académica de la Consejería de Educación y Ciencia del Principado de Asturias ha elaborado unas orientaciones sobre el acoso escolar:
Maltrato cero. Orientaciones sobre el acoso escolar. Desde estas orientaciones cada colegio tiene su propio protocolo en Asturias.

Por otra parte, he estado documentándome sobre lo que propone el Dr. Iñaki Piñuel, pionero y uno de los mayores expertos en acoso escolar y laboral. 

Te invito a ver este vídeo, no tiene desperdicio y viéndolo consigues una idea global y muy buena de lo que está ocurriendo y por qué está costando que los protocolos se lleven a la prácctica:

Conferencia Bullyng: cómo prevenir el acoso escolar Dr. Iñaki Piñuel. Montevideo 8 de abril de 2016. Me encantó el refrán francés al que se alude en el vídeo: "El clavo que asoma sobre la madera será el primero en recibir el martillazo". ¿Queremos seguir viviendo así?