Cómo se relaciona un psicópata



"El torturador se equivoca porque cree no participar en el sufrimiento, el torturado se equivoca porque cree no participar en la culpa". Shopenhauer.


Atrapa mi atención poder conocer diferentes puntos de vista, diferentes culturas, diferentes carácteres, diferentes formas de pensar, de sentir, de ver la vida, funcionamientos personales diametralmente opuestos. Es fascinante ver la gran diversidad de maneras de vivir la vida.

Sin embargo, hay unas formas más comprensibles que otras, y unas menos peligrosas que otras. La psicopatía es una forma de entender la vida bien diferente del que no la padece. Pero hablando de padecimientos, precisamente no es el psicópata el que sufre, los que padecen son los que entran en relación con él.

Los psicópatas no tienen ni conciencia, ni miedo ni remordimientos. Ira y desprecio son las únicas emociones que sienten de verdad, el resto es un 'como sí' aprendido y fingido. La alegría y la felicidad son dos sentimientos que nunca van a experimentar, sí sentirán frustración, rabia y deseo sexual. Pero esta limitación no les hace sentir desgraciados, al contrario, se creen seres superiores, perfectos, para los psicópatas no hay nada raro en su forma de ser, al contrario, el problema lo tienen los demás.

"Lo cierto es que somos nosotros los que no entendemos que este tipo de personas no piensan ni sienten como nosotros, y hasta que no comprendamos que tienen una manera distinta de ver el mundo, estaremos condenados a ser sus víctimas". Robert Hare. 

Los podemos encontrar en cualquier profesión en la que, gracias a su posición, puedan ejercer poder y controlar a los demás, por ejemplo, en profesiones como la política, la economía y el derecho. Se trata de depredadores sociales y los podemos allí donde haya una oportunidad.

"A pesar de ser un porcentaje pequeño pueden llegar a influir muchísimo en la sociedad, sólo hay que fijarse en los grandes fraudes financieros que han arruinado a miles de personas. Detrás hay una mente psicópata, alguien a quien no le importa dejar a familias enteras en la banca rota. No les importa porque no saben lo que sienten los demás". En ocasiones pueden manipular a países enteros.

¿Qué ocurre cuando se trata de relaciones de pareja o relaciones íntimas de cualquier tipo con un psicópata? Aquí tenemos mayor libertad de elección, pero resulta que son relaciones tóxicas y de las que resulta complicado salir, vamos a ver por qué.

Saben cómo manipular a través de la experiencia de apretar los botones emocionales de las personas. Al conocer a una persona que les interesa observan y captan bien qué es lo que necesita, sus puntos débiles, y lo que cree que quieren oír, entonces despliegan todos sus encantos dirigidos hacia su objetivo. Ponen en práctica todo lo aprendido durante su vida sobre imitar emociones, decir lo que se espera y agradar, dando una imagen de generosidad e incluso de empatía, pero será fingida.

Puede llegar a recibir un trato denigrante y llegar a socavar su autoestima, pero entonces ¿por qué permanece a su lado? Y es que ningún sistema permanece si no cubre una necesidad.
Cualquier persona podría ser víctima de un psicópata, no hay un perfil específico de la víctima. El tipo de necesidad que se satisface con el psicópata no tiene su base en la lógica, sino en lo irracional. Se trata de un disfrute inefable, donde el sufrimiento es un efecto secundario de ese disfrute. 

Cuando la persona que ha tenido una relación con un psicópata acude a terapia trae la queja, lo que muestra es la herida, y normalmente esta persona no es consciente de cuál es el disfrute secreto que hace que se mantenga en esa relación. Este disfrute secreto e irracional suele ser desconocido para el complementario pero a veces también para el psicópata.

Y enganchados uno y otro a un juego peligroso, vienen a mi memoria películas como Instinto básico, en la que el personaje Catherine Tramell, interpretado por Sharon Stone, sería la mujer perversa que ejerce una atracción peligrosa sobre Nick Curran, interpretado por Michael Douglas. 

También la película Nueve semanas y media nos ofrece un panorama de relación hasta cierto punto peligrosa. El personaje de Elizabeth, interpretado por Kim Basinger, se ve envuelto en una relación  con John, interpretado por Mickey Rourke, que le demanda una dependencia digna de revisión de su propia infancia.

Cuando la persona en relación con el psicópata tiene un enganche del 100% es muy poco lo que se puede hacer, estos casos no suelen acudir a terapia. Pero si hay pocos anclajes, es cuando la persona acude a terapia o bien lo hace por otras patologías.

Si la víctima pide ayuda suele ser porque el sistema de la relación está debilitado. En este caso la psicoterapia consistirá en lo siguiente:

1.  Tener en cuenta la primera necesidad de la víctima y ofrecer contención y escucha. Al principio lo que más necesitan es contar una y otra vez los sucesos, el sufrimiento que se está pasando y contar muchas de las cosas que el psicópata les dice.
2. Ayudar a entender cuál es el funcionamiento psicopático
3. Analizar cómo y por qué le resulta difícil romper esa relación y cómo es el tipo de enganche que se está dando. 
4. Guiar a la persona hacia una toma de conciencia sobre qué es lo que le estaba compensando para continuar en la relación. Se trata de una toma de conciencia del disfrute secreto y de cómo esto mantiene la situación a pesar del sufrimiento.
5. Ofrecer total apoyo y guía una vez que toma la decisión de acabar con esa relación, sobre todo, en las recaídas, es decir, que vuelva a relacionarse con el psicópata.
6. Transmitir muy claro el mensaje de que la única forma de salir de ahí es el contacto cero con el psicópata.
7. Orientar a la familia para que puedan entender que no se trata de una relación común y que el complementario está ahí porque obtiene algo del psicópata.
8. Trabajar la autoestima, que es una de las cosas que más lastimada queda en este tipo de relaciones. Se trata de ayudar a una recuperación de lo que la persona era antes de entrar en relación con el psicópata.

Ahora te invito a ver este vídeo del programa Redes, con Punset y el experto Robert Hare, esta vez un documental de 50 minutos que no te dejará indiferente.