Cómo se desarrolla una psicopatía


Dentro de lo que se llama trastorno antisocial de la personalidad existen dos categorías diferentes: la psicopatía y la sociopatía.

La sociopatía: se trata de individuos que nacen con un temperamento normal pero que no tienen adquiridos los atributos socializadores a consecuencia de una crianza negligente o ineficaz por parte de los principales agentes de socialización, los padres.

La psicopatía: se expresa con tendencias innatas estructurales y funcionales producto de una anomalía en el cerebro (entre la parte responsable de los sentimientos como la culpa y la empatía y la amígdala que se relaciona con la ansiedad y el miedo) dificultando la socialización cuando se encuentran en edad de crecimiento. 
Pues bien, profundizando un poco más en el tema que nos ocupa, la psicopatía, nos encontramos con una incapacidad de unir razón y sentimiento, por tanto, esto afectará a su conducta, resultando menos adaptativa. Se trata de un déficit cognitivo que no logra integrar emoción y pensamiento.

Las emociones constituyen como un segundo lenguaje para estas personas, sólo lo conocerán superficialmente y en clara desventaja en relación a los que lo utilizan como primer lenguaje o lengua materna. 

De esta manera hay una incapacidad para aprender de la experiencia, pues para ello es necesario que nuestra memoria almacene sentimientos vividos.

El empleo de su lenguaje indica dificultades para exponer los argumentos sin desvíos o incoherencias sustanciales, así como para ajustarse a las inflexiones de sus interlocutores.

Hay una búsqueda de emociones intensas y agradables, sin embargo, existe poca conexión con emociones negativas, con el miedo y la ansiedad, ya sea por una menor sensibilidad o porque pueden protegerse mentalmente frente a esa experiencia. Esto resultará un factor de riesgo en sus vidas, aunque estas personas no lo sepan.

Pero es curioso porque vivimos en una época tal de confusión que la personalidad del psicópata puede parecer erróneamente la más adaptativa de todas. La persona está cada vez más aislada, más sola, a pesar de que se puede comunicar casi instantáneamente con cualquier parte de mundo. Si la persona aprende a vivir sin necesitar a otros, aprenderá a no preocuparse por los otros, un rasgo básico en la personalidad psicopática.

El rasgo característico del psicópata desgraciadamente también es ahora el de la sociedad actual, y se llama narcisismo.

"Muchas veces consideramos a las personas con psicopatía como astutos e ingeniosos, ya que pueden engañar a otros. Incluso cuando se es experto en la materia es fácil que te engañen y se salgan con la suya". decía Robert Hare en la entrevista de Redes que puedes ver más abajo." Impresionante ¿no?

Por esto, estamos ante un gran reto y es que la cultura puede favorecer o inhibir su desarrollo. Estas personas presentan de niños un apego evitativo, independientemente del tipo de familia en la que nazcan, sin embargo, si el ambiente es suficientemente seguro y los límites claros podrá aprender una conducta social más adaptativa.

Pueden existir diferentes grados a la hora de presentar estos rasgos psicopáticos. Se trata de un continuo en el que unas personas tendrán estos rasgos más marcados que otras, unas estarán más adaptadas socialmente que otras. Se trata de tener más o menos predisposición hacia tendencias psicopáticas, no a que se tenga un comportamiento psicopático per se.

De hecho todos podemos mostrar en algún grado y en algunas circunstancias los comportamientos anteriores. El psicópata muestra fuertemente la mayor parte de estas características durante todo el tiempo.

Pero no nos confundamos, una persona con psicopatía no sólo puede presentar, en mayor o en menor medida, este rasgo sino que además hay muchos tipos de psicopatía, y como decía en el anterior artículo, sólo un porcentaje de ellos llega a cometer delitos, muchos otros están muy adaptados socialmente.

Tipos de psicopatía:

1. Hipertímicos o activos: alegres y eficientes pero con poca firmeza y profundidad. Poco dignos de confianza y fáciles de influenciar.
2. Depresivos: tranquilos, lo ven todo negro. Predominan reproches y dudas.
3. Inseguros de sí mismos: timidez interna, sobre todo en los planos físico y social, aunque parezcan seguros y arrogantes. Tienen muchos remordimientos y escrúpulos de conciencia.
4. Fanáticos: activos y expansivos. No dudarán en cometer actos contrarios al orden social o penal.
5. Necesitados de estimación: son excéntricos y desean aparentar más de lo que son.
6. Lábiles: personas sujetas a cambios bruscos de humor, predomina un estado de índole irritable depresivo. Pueden tener acciones impulsivas que desembocan en huidas o excesos de alcohol.
7. Explosivos: estallan al menor pretexto, excitables e irritables. La forma más común de respuesta es el empleo de la violencia. Uno de los delitos más llamativos para este tipo de individuos es el delito de violencia doméstica.
8. Desalmados: carecen de determinados sentimientos básicos como la compasión, la vergüenza, el sentido del honor, remordimientos o conciencia. No dudarán en recurrir a cualquier acto con tal de satisfacer sus necesidades.
9. Abúlicos: son sugestionables y se entregan con mucha facilidad. Tienen una falta de voluntad propia. Directamente no cometen delitos pero sí pueden ser un instrumento para la comisión de hechos delictivos.
10. Asténicos: se preocupan más de ellos que del exterior. Se caracterizan por ser cobardes y les llama la atención únicamente las cosas triviales.

No hay nada mejor que el conocimiento para deshacer los prejuicios, por eso he querido hacer un repaso a los 10 tipos de psicopatías que existen. 

Respecto al tratamiento es muy difícil que una persona con psicopatía se acerque a una consulta a hacer psicoterapia, puesto que no aceptan sus errores, para ellos el problema siempre lo tienen los otros.

En el caso de personas que hayan cometido delitos, no deben ser incluidos en los programas de tratamiento de los centros penitenciarios, porque no son programas adaptados a este tipo de personas, terminarían aprendiendo más habilidades sociales para manipular.

Actualmente se está investigando y experimentando en algunos países como Nueva Zelanda, reino Unido y Canadá con programas diseñados especialmente para estas personas. Se trata de programas que apelan a su comportamiento, no a su sentido de la conciencia o empatía, pues aquí no podrían avanzar al no existir estas funciones en su cerebro y existir el peligro de aprender a manipular mejor. Se trata de programas que logren reducir la propensión a la violencia.

Tendemos a pensar que las otras persona piensan y funcionan como nosotros y nos gusta creer que todo el mundo es bueno, pero "no es que unas personas sean inherentemente malas sino que son más difíciles de socializar que otras", como decía Hare en la entrevista.

Aunque en el ámbito jurídico la psicopatía no se considera una enfermedad y no supone un eximente, pues son conscientes de lo que hacen, en el ámbito clínico sí se considera una enfermedad. Se trata de personas que son difíciles de reconocer, aunque las víctimas sí la reconocen.

De momento para el psicópata que comete delitos existe la cárcel pero ¿Llegaremos a ver una forma de solucionar este problema y de rehabilitación para ellos?

Yo me pregunto que si la neurogénesis se encarga de la formación de nuevas neuronas y sinápsis en la vida adulta y si el aprendizaje social modifica el patrón de conexiones neuronales ¿se podrán activar de alguna forma esos centros disfuncionales de la persona con psicopatía para mejorar su empatía, sin que suponga un apredizaje para manipular mejor? ¿o será esto una utopía?

Entrevista a Robert Hare en el programa Redes: