Disfrutar de las vacaciones


Es curioso porque hacer una entrada de blog para hablar de cómo disfrutar de las vacaciones resulta un poco paradójico. Cualquiera puede decir: 

- "¿Es que hace falta aprender eso? si es muy fácil, si me dan vacaciones ya verás cómo las sabré aprovechar."

Puede ser, pero lo que es cierto es que no todas las formas de vivir las vacaciones valen para todo el mundo y, además, a muchas personas les ocasiona verdadero estrés, muchas cosas que echar en la maleta, los niños, la suegra, el suegro.... Y una exigencia alta respecto a que hay que pasarlo muy bien, tienen que ser las vacaciones de tu vida. Se pone el listón tan alto, que así es difícil relajarse y disfrutar. Digamos que has terminado obligándote a pasarlo bien y eso no suele funcionar.



La clave de la vida es mantenerse en ese punto medio, más o menos, ese punto en el que las cosas son moderadas, en el que no hay ni demasiada relajación y acomodación, ni demasiada tensión, exigencia y rigidez.

Solemos pensar que si algo es bueno, más de lo mismo será mejor, pero no es así. Si nos pasamos en la medida cualquier cosa se convierte en algo no tan bueno. El agua es buena, pero 12 litros de agua te pueden matar.

Cuando estamos contentos, nos sentimos muy bien, puede llegar a ser incluso un sentimiento de euforia. Puede ser intenso y excitante, aunque llegado cierto punto puede sobrepasar un límite y terminar convirtiéndose en demasiada activación. Al principio sigue pareciendo agradable, cogemos velocidad, pero llega un momento, casi din darnos cuenta, en el que se ha convertido en estrés, llegamos a estar irritables, y no sabemos por qué. 

Nos decimos:

- "¿Cómo puede ser que esté irritable o enfadado si estoy de vacaciones, o si esta actividad me encanta? no debería sentirme así, ya me vale, si lo tengo todo"

Entonces es cuando comenzamos a regañarnos y la cosa empieza a empeorar, rechazamos ese enfado, el enfado se enfada más y la cosa se complica. Parece hasta gracioso, pero es que en realidad los humanos somos muy graciosos, y lo mejor es reírnos de nosotros mismos, sin duda.

Pues bien, ese enfado que está cada vez más enfadado por ser rechazado empezará a fastidiar nuestras vacaciones. Así es que te voy a sugerir un sencillo ejercicio.

Cuando sientas que tienes demasiada activación, como si te llevaras de la oreja a toda velocidad, como queriendo hacer todo a la vez, pero al final no terminando ni una cosa ni otra....justo en ese momento:

Te paras, sientes y sigues

Cada vez que puedas te lo repites, se trata de parar un momento de ese modo automático en el hacer y hacer sin parar y sin pensar. Se trata de llevar tu atención a la respiración y al cuerpo, observando qué sientes. 

Una vez hecho esto ya verás cómo notas que te has dejado de tirar de la oreja. Ahora ya puedes continuar, pero la actitud será diferente. Y te aseguro que si vas al ritmo adecuado, el disfrute será mucho mayor en cualquier cosa que hagas, siempre en conexión contigo mismo, como si cuerpo y mente fueran al unísono, y no la mente mandando y exigiendo que lo quiere todo y ya sin importarle qué diga el cuerpo.

Te dejo aquí la entrevista que, tan amablemente siempre, el Doctor Alain Fernández me hizo el 1 de agosto en TPA, programa De Hoy No Pasa. Y espero que disfrutes mucho de las vacaciones o de tu tiempo libre, disfrutar más no siempre es disfrutar mejor.