Cómo desarrollar mi intuición


Hoy quiero hablarte de un libro que estoy leyendo: Inteligencia intuitiva, quiero presentarte al autor: Malcolm Gladwell.



Una de las cosas que más le gusta a este autor es la investigación académica de sociología y psicología, lo que sustenta buena parte de su trabajo y suscita muchas polémicas pues se inclina a resaltar las excepciones más documentadas a las reglas de la opinión general.



Toda la información que buscamos o en la que nos fijamos en nuestro día a día, suele estar acorde con lo que ya pensamos, así nos sentimos mejor y con una mayor coherencia. En definitiva, esta es una manera de sentir que uno lleva la razón y ha elegido la mejor opción. Es algo que hacemos todos y necesario también para nuestra tranquilidad, sin embargo, no está de más aderezarlo con un ingrediente muy importante que crea el contraste: cuestionar nuestros planteamientos. Y así tener en cuenta también la información que no coincide con nuestras creencias.

Te voy a contar algunas de las conclusiones que voy sacando con este libro. Cuando conocemos a una persona nos quedamos con una impresión de ella. Hay muchos datos sutiles que están entrando por nuestros sentidos, aunque de todos no somos conscientes. Más bien toda esa información conecta con nuestro inconsciente. Desde ahí hacemos todo un chequeo a la persona y aparecen una serie de asociaciones con toda nuestra experiencia al respecto, encontramos todos los parecidos con otras personas que hayamos conocido y también asociamos parecidos a la propia situación que está ocurriendo.

Incluso esta impresión puede causarnos sensaciones corporales, ya sean agradables o desagradables, desde una sensación de frío, dolor de cabeza o bien relajación o entusiasmo.

Lo que ocurre es que a todas estas señales muchas veces no les hacemos caso, pero ¿por qué?

Muchas veces, es porque no queremos tener prejuicios ni discriminar a nadie, y creemos que si hacemos caso a esas señales podemos concluir cosas erróneas. En otras ocasiones, no hacemos caso a estas señales porque tenemos entusiasmo en que esa persona nos guste, porque estamos deseando sentirnos mejor después de una mala etapa, porque deseamos enamorarnos, o sencillamente porque nos sentimos muy solos.

El caso es que nuestra necesidad o deseo hace que anulemos todas esas señales y las tachemos de prejuicios. Además, siempre parece más cabal recoger información sesuda, razonar y darse mucho tiempo para conocer a alguien o para tomar una decisión.

Tenemos un claro ejemplo de cómo el entusiasmo puede llevar a obviar información importante, esto es lo que ocurrió con aquel acontecimiento traumático el 28 de enero de 1986, la sonda espacial Challenger estalló por los aires segundos después de su lanzamiento. Un defectuoso proceso de toma de decisiones en la NASA produjo este desastre. Había tanto entusiasmo en que aquello saliera adelante y había tanto en juego que, los ingenieros, altos ejecutivos de la Morton Thiokol, terminaron valorando la cuestión como  una responsabilidad de empresarios más que de ingenieros. Todo esto teniendo conocimiento de un fallo técnico que detectaron en la nave antes de su lanzamiento.

Desde luego, está bien darse tiempo para tomar una decisión, recabar información, pero también hacer caso a nuestro cuerpo y nuestra intuición. Las investigaciones apuntan a que la información que nos brinda la intuición es muy importante y fidedigna. Hay veces que no disponemos de ese tiempo tan preciado para tomar ciertas decisiones y no siempre es necesario ver actuar a una persona en diferentes escenarios para saber cómo es.

¿Cuántas veces ha ocurrido que primeras impresiones negativas sobre una persona han sido las confirmadas años después, habiendo pasado por un matrimonio tormentoso?

Por tanto, cuando conozcas a una persona presta atención a sus ojos, cómo mira a su alrededor, cómo te mira a ti, hacia dónde dirige su mirada, si te escucha realmente, qué mensajes te manda con su lenguaje no verbal, independientemente de las palabras que esté pronunciando. Pero, sobre todo, presta también atención a lo que tu cuerpo esté sintiendo y las imágenes espontáneas que aparecen en tu mente.

Todo esto podremos percibirlo, siempre que dejemos nuestra mente libre de esa necesidad que tenemos de querer saber el por qué de todo cuanto acontece pues, en este caso, lo que hace es anular la otra vía de información de nuestra mente, la que va directamente al inconsciente. Si abrimos nuestra mente y simplemente decimos: "no sé" más a menudo, nos dejamos percibir las cosas con más claridad, vemos más la realidad tal cual es y esa información sutil y relevante que capta nuestra intuición.