Cuentos terapéuticos


¿Recuerdas aquella sensación cuando alguien te contaba un cuento? de repente te zambullías en la historia deseando saber qué dilema era el que tenía el protagonista y cómo lograba solucionarlo. 

Tu atención se quedaba pegada a las palabras, como si hubiéramos untado mantequilla en una tostada y luego le hubiéramos echado mermelada, la degustamos dando pequeños bocados de imaginación.

Nuestra atención absorta se adentra en un estado de trance hipnótico que conecta directamente con la esencia de la vida.

Todos tenemos ciertas resistencias ante los nuevos aprendizajes, pero una historia hace que el mensaje vaya directamente al corazón y por eso los cuentos son una herramienta con enormes posibilidades terapéuticas. 

Entre sus muchas bondades están las siguientes:
  • Son interactivos.
  • Educan mediante la atracción.
  • Son invulnerables frente a la resistencia.
  • Atraen y alimentan la imaginación.
  • Ayudan a desarrollar facultades para solucionar problemas.
  • Proporcionan diversas conclusiones.
  • Invitan a que cada cual tome sus propias decisiones.
Compartir cuentos puede dar lugar al nacimiento de otras relaciones, al desafío de las ideas, a proporcionar modelos para futuros comportamientos y a mejorar el entendimiento entre las personas.

Una vez que se oye una historia es imposible ignorarla porque irremediablemente acontece un cambio en nuestro interior.

Las metáforas son la manera de equipar a los niños (y también a los adultos) con unas respuestas que posiblemente todavía no hayan descubierto por sus propios medios y que les proporcionarán las habilidades necesarias para enfrentarse a unas situaciones reales que acabarán por surgirles en su vida.

Los padres tienen una herramienta poderosa para enseñar valores a sus hijos, y es mediante la metáfora.

El primer paso para crear cuentos terapéuticos es tener claro cuál es el final, dónde queremos llegar, qué es lo que queremos conseguir con el cuento. Para ello hay que escuchar atentamente cuál es el problema expresado por nuestro hijo.

Entonces piensa en diferentes metáforas que pueden ser adecuadas, piensa en una historia en la que lo negativo queda transformado en positivo. Examina cuáles son las capacidades y recursos con los que cuenta el niño y qué cosas llaman su atención, actividades que le gusta hacer y personajes referentes, puede ser un cantante famoso, un deportista o algún personaje de una serie de dibujos animados.

Recuerda:

1. Pensar el final con el objetivo a conseguir.
2. Crear metáforas.
3. Utilizar los recursos que el niño ya tiene.
4. Tener en cuenta sus referentes. 

Con todo ello tienes los ingredientes para crear una historia con la que el niño se pueda sentir identificado.

Lo mejor es que elabores primero una ficha donde se refleje los problemas a tratar, los recursos que desarrolla y los desenlaces que ofrece.

Aquí tienes un ejemplo de cuento terapéutico junto con su ficha. 


Este es el libro de referencia donde puedes aprender a hacer cuentos terapéuticos: 101 historias sanadoras para niños y adolescentes


Espero que esta noche, cuando vayas a dormir, tengas la oportunidad de que te cuenten o leas una bonita historia que te ayude a conciliar un sueño reparador y una vida plena.