Apasiónate




Anoche, mientras leía un párrafo del libro Universo de Emociones, sentía un hormigueo que subía desde el vientre hacia arriba, y hasta que no comencé a escribir estas palabras no cesó esta sensación en su intento de expresión. La palabra que más se acerca a la hora de describir lo que sentí es ilusión.

La ilusión está en la galaxia de la alegría y la alegría está en el lado derecho del triángulo que, junto con el amor y, en el vértice, la felicidad, forman la más alta aspiración humana, es lo que todos buscamos.

Galaxias de emociones

El párrafo al que me refiero describía justo el objetivo del libro que, Rafael Bisquerra junto con Eduard Punset y la Editorial PalauGea, han elaborado. Universo de Emociones pretende que tomemos conciencia de la importancia y responsabilidad que cada uno tiene en la construcción de bienestar personal y social.

En aquel momento sentí que no había cosa más importante en el mundo que leer ese párrafo, como si estuviera desentrañando el misterio de la humanidad.

Debajo del triángulo más elevado de galaxias se encuentra otro triángulo, la galaxia de la tristeza a la derecha, la de la ira a la izquierda y la del miedo situada en el vértice, dibujando en este caso un triángulo boca abajo. Se trata de las emociones que llamamos negativas, que son buenas para nosotros aunque nos hagan sentir mal. Estas galaxias son las que más atrae la gravedad. 

Emociones negativas no significa emociones malas.
Todas las emociones son buenas, aunque algunas nos hagan sentir mal.

Las emociones negativas son las que nos proporcionan la supervivencia, estamos programados para sobrevivir, por eso requiere de nuestra parte un esfuerzo o una atención a la hora de acercarnos a las emociones positivas, tenemos que aprender a originarlas y alimentarlas, pero sin huír de las emociones negativas, esa sería una trampa muy golosa.

Entonces me preguntaba cuál sería la mejor manera de aproximarse con mayor frecuencia y adentrarse en las emociones positivas, contribuyendo a su expansión.

Tenemos que aprender a viajar de una galaxia a otra, viajar de  una constelación a otra, de las negativas a las positivas. Diría yo que tenemos que aprender a ser flexibles, a saber asaltar de una emoción a otra según las circunstancias o procesos internos, sin dejar que una de las galaxias nos atrape. 

Lo importante será aprender a viajar entre las galaxias

Entonces consiguiendo que su manejo las haga menos pesadas ante la gravedad nos facilitará el camino hacia arriba, más ligero hacia las galaxias de la alegría, el amor y la felicidad.

Cuando somos pequeños tenemos un torrente de pasión y energía, estamos ensayando con las emociones. Gritamos de ilusión, nos enfadamos cuando nos quitan un juguete, dudamos si hacer rodar el coche o tirarlo para ver cómo suena, nos da miedo una persona desconocida, queremos todo lo que vemos, sentimos que hemos hecho algo mal al meter los dedos en el enchufe y entonces lloramos. 

Toda una montaña rusa de emociones que albergamos dentro de nosotros y con un gran potencial. Para sacarle partido hay que ensayar y sufrir, sólo así podemos saber cómo se siente uno en cada caso y qué es lo que podemos hacer con esa emoción, descubrir para qué sirve.

Lo que el niño haga con las emociones dependerá, por una parte, de su temperamento y, por otra parte, de lo que aprenda de los demás.

Normalmente los adultos no sabemos bien qué hacer con nuestras emociones, como para saber qué decirle o mostrarle al niño, por eso lo que queda es lo que nosotros hacemos con nuestras propias emociones, eso lo observa el niño y lo repite. 

La diferencia entre saber saltar entre las galaxias o quedarse atrapados en alguna de ellas es la que vemos en los dibujos. 

El baúl cerrado simboliza que una galaxia nos ha atrapado. 



El baúl abierto simboliza la libertad de saltar de una galaxia a otra según sea necesario. 


Ahora estamos en disposición de comprender todas las bondades de cada una de las emociones, es toda una aventura que merece la pena experimentar, buen viaje.