Mi camino hasta aquí


Era febrero de 2011 y con mucha ilusión me disponía a hacer realidad mi proyecto de abrir una consulta de psicología en esta preciosa ciudad que es Gijón. 

Aquel local aún no estaba vacío, haría falta limpiar a fondo los restos del anterior inquilino y pintar para luego comenzar a habitar aquel lugar. Cuadros, fotos, colores y ya comenzaba a sentirme muy bien allí, esperaba que esa sensación fuera compartida.

Se trataba de que al entrar allí resultara acogedor y un lugar al que mereciera la pena acudir para aliviar penas, compartir alegrías y poner en orden algunas ideas. 

Poco a poco, como un goteo, iban apareciendo personas que confiaban en mí y en mi trabajo. Han sido 5 años maravillosos en los que he aprendido mucho cada día, sintiéndome agradecida de poder dedicarme a mi vocación y agradecida a cada cliente por haberme elegido para acompañarle en su proceso. 

Las cosas se iban desarrollando bien, empezaba a necesitar un sitio más grande e independiente y, a finales de 2015, comencé a ver anuncios para hacer un cambio, entonces fue cuando vi: Calle Libertad, me gustó el nombre, leí el anuncio más detenidamente y resulta que era lo que buscaba.

Una decisión importante, comenzaba una nueva aventura y, ayudada de Lola Torga, decoraba y ambientaba el nuevo sitio. Esta vez quería ofrecer todas las comodidades posibles a las personas que se aventuraban en su viaje interior. 


 

Cómo se llena y decora el espacio, la iluminación que se elige, los rincones con vida y el colorido, son factores fundamentales para influir en un estado de ánimo de bienestar y confianza. Aquí tanto el lugar como la persona que te recibe acogen tu mundo interior como algo muy valioso y delicado.

Con mi proyecto son muchas las personas que he tenido la oportunidad de conocer y de las que aprender, y estoy segura de que será una fuente inagotable de conocimiento y de enriquecimiento mutuo.