Relaciones entre padres y adolescentes


Este pasado jueves me invitaron de nuevo a la Televisión del Principado de Asturias para hablar sobre algunas pautas que pueden servir para tener una relación sana con los hijos adolescentes.

El tema de la educación en sí es amplio y complejo, pero he intentado en los pocos minutos de entrevista reflejar algunas claves, no obstante, en la improvisación que toda interacción conlleva siempre quedan fuera algunas cosas o aclaraciones que aquí daré.

Una de estas claves para ayudar a tener una relación sana con nuestro hijo es recordar todo aquello que no te gustaba de tus padres o, mejor aún, piensa en lo que más odiabas, vamos por ejemplo a pensar que es el enfado y su expresión lo que más te molestaba, pues bien, intentarás por todos los medios no parecerte a ellos en este aspecto, entonces el enfado dentro de tí intentarás eliminarlo, no enfadarte. 

Es el efecto péndulo, si mis padres muestran el enfado de formas extremas, yo trataré inconscientemente de irme al extremo contrario donde creo que me pareceré menos, cuanto más lejos mejor, sepultando así también todo lo que tiene de bueno en mí el enfado bien gestionado.

El resultado es que intentarás anular el enfado en tí más de lo que crees, desde la sombra actuará de todas formas pero en un formato que no te va a gustar nada, desde el sótano de tu mente, y que además se parecerá mucho a lo que no te gustaba en tus padres.

Conocer este mecanismo, que en alguna medida nos pasa a todos, es una gran oportunidad para ver si en la educación de mi hijo, por el miedo a ser tan autoritario como mis padres me estoy inclinando demasiado al extremo de la excesiva permisividad, no dejando claros los límites, creando así inseguridad en el adolescente y afectando en su confianza y autoestima, aspectos que en la adolescencia tomarán más relevancia.


Aquí tienes la entrevista y espero que sea de provecho para ti. Más Más abajo puedes comentar lo que quieras.


Inside Out, la película más emocionante


Hace poco he visto la película Del revés, Inside Out en inglés, y he quedado impresionada por su gran pedagogía para enseñarnos a todos y de todas las edades cómo funcionan nuestras emociones, cosa que nos hace mucha falta y espero que cada vez haya más material al respecto.

Lo que sí puedo ofrecerte es un artículo en InterSer Ediciones muy completo y exhaustivo que Nacho Gallego ha desarrollado hablando sobre la película y sacando todo el aprendizaje que en ella se refleja sobre las emociones, además incluye un pequeño libro en pdf donde recopila más información, imprescindible para comenzar a conocerte más.

Saber relacionar una cara expresiva con la emoción a la que corresponde es un primer paso muy importante y nada mejor que utilizar una película animada para ello. El siguiente paso sería saber qué es lo que uno mismo siente, no siempre nos resulta fácil saber lo que estamos sintiendo. Creo que los emoticonos que usamos en las redes sociales nos están haciendo una gran labor al respecto sin que nos demos cuenta.

Para ampliar sobre este tema y conocerte más aquí tienes un documento en el que diferentes aspectos y emociones nuestras hablan en primera persona sobre cómo funcionan: Las voces del puzle interior


 

Una trabajadora estrella


En muchas ocasiones utilizo el símil de la empresa interior para conocer un poco más nuestro funcionamiento, pues bien, me gustaría que ahora te imaginaras a tu gran empresa interior, un lugar enorme con muchos espacios y muchos recursos y trabajadores que están deseando que seas feliz.

Hay un despacho muy especial, acogedor, muy personalizado con fotos de familia, un gran sillón muy cómodo, agua y cosas para comer. La trabajadora que ocupa este despacho es muy brillante, segura de sí misma y le encanta sacar todo lo bueno de los demás trabajadores, adora su empresa y cuando le hacen alguna crítica a su trabajo escucha y atenta estudia el contenido de la crítica con el entusiasmo de mejorar día a día.

No sé si te habrás dado cuenta de que hablo de la autoestima. Pero no siempre tuvo este despacho, hubo un tiempo en el que ella era principiante en su trabajo y como estaba aprendiendo pues tenía que cometer errores, además el entorno quizá no era el más adecuado, había muchos frentes abiertos, nuevas amistades, ataques frontales y mucha integridad que defender, no siempre salía exitosa.

Hasta que un día el jefe, ya harto de que no hiciera bien su trabajo la mandó al sótano de la empresa, se convenció de que la autoestima no valía.

La autoestima bajaba las escaleras con la tristeza y allí se metió, en ese cuarto oscuro, sin ventanas ni luz.

Más arriba, en el que fue su despacho, había mucho movimiento, estaban sacando todas sus cosas personales y entraba otra trabajadora en él, la exigencia, intentando sustituir a la autoestima lo único que hacía era mandar y exigir estándares y metas imposibles a los demás trabajadores, al ser imposibles era muy frecuente verlos frustrados y cada vez más agotados. Por no hablar de las contínuas comparaciones que la exigencia hacía con otras personas, muy bien elegidas, justo para que siempre los trabajadores se sintieran inferiores.

La empresa fue viniéndose abajo, el rendimiento cada vez era menor y de menos calidad, llegaron a convencerse todos que no valían nada.

Así volvieron a admitir a la autoestima y dejaron que la exigencia volviera a su despacho original, viendo que no tenían otra elección, o dejaban que la autoestima fuera como una jirafa magestuosa o la exigencia sería una pícara avestruz.


Afrontar una enfermedad grave


Hoy vamos a dedicar este espacio para hablar sobre el tema de mi última entrevista en TPA. Me invitaron para hablar sobre cómo afrontar el diagnóstico de una enfermedad grave. Si no se trata de tu caso, una reacción frecuente es no seguir leyendo porque no se trata de ti, sin embargo, de los temas que nos llevan más al límite realmente es de los que más podemos aprender para tener un mayor bienestar.

La misma reacción de querer mirar para otro lado es la que, en muchas ocasiones, hace que suframos más, pues es posible que ante cualquier otra cosa de nosotros que nos resulte desagradable hagamos lo mismo.

Por tanto, te invito a que tomes las mismas estrategias de las que aquí voy a hablar para vivir tu día a día aunque tengas una buena salud, muchas veces no comenzamos a tener conductas saludables hasta que perdemos la salud, así es que ¿por qué no comenzar ahora?.

Para empezar practica todos los días, al menos durante un rato, lo siguiente:

1. Disfruta de lo que ya tienes sin pensar en lo que puedes perder.
2. Mide la vida en términos de calidad, el de cada instante.
3. Busca soluciones a lo que pueda solucionarse.
4. Cuídate y mímate.
5. Realiza actividades de las que disfrutas y sí puedes hacer.
6. Evitar que la enfermedad sea el centro de tu vida.
7. Evita la sobreprotección de otras personas.

En muchas ocasiones uno de los aspectos de nuestra persona, como en este caso la enfermedad, toma el protagonismo, atrapándonos demasiado y no permitiendo que se fluya con flexibilidad por los diferentes aspectos personales, dependiendo de la situación que estemos viviendo. Y una enfermedad grave puede hacer que nos identifiquemos excesivamente con ella, llamándonos enfermos a nosotros mismos a partir de ese momento, olvidando que somos mucho más, y actuando a partir de ahí desde esa característica nuestra, funcionando la enfermedad como una etiqueta que describe la complejidad de nuestra persona, cosa totalmente imposible.

Pero desde luego si nuestros familiares nos pueden ayudar es no tratando de sobreprotegernos porque entonces es como poner límites antes de tiempo, no sería bueno para nuestra autoestima ni para nuestro cuiado, pues todo lo que sí podamos hacer será positivo que lo sigamos haciendo. En todo lo que tengamos dificultades será muy buena la ayuda de los demás, haciendo así que el vínculo con los familiares sea más profundo.

Y desde luego, habrá una cosa que será absolutamente necesaria en momentos como estos, y es que nuestros familiares nos den espacio y nosotros también para permitirnos llorar, enfadarnos y entristecernos, será la única manera de acercarnos a la aceptación de la nueva situación que desgraciadamente nos ha tocado vivir pero de la que podemos sacar lo mejor de nosotros mismos.

En esta entrevista de unos 7 minutos puedes sacar algunas otras conclusiones prácticas para tu vida. Espero que te resulten de utilidad tengas o no una enfermedad grave.



¿Cómo puedo controlar mis nervios?


En muchas ocasiones me han hecho esta pregunta: ¿cómo puedo controlar mis nervios?. Unas veces los nervios se disparan a causa de un acontecimiento, otras veces por cambios físicos, pero también puede ocurrir por una creencia y un hábito muy común, y es creyendo que con nuestros pensamientos vamos a poder controlarlo todo, al menos en nosotros.


Entonces terminamos estando todo el día en alerta y pensando, anticipando todo tipo de peligros imaginarios, que en realidad la probabilidad para que se hagan realidad es mínima.

En este escenario parece que controlar más es controlar mejor, sin embargo, lo que estamos haciendo es forzar la máquina y ponernos como meta controlar lo incontrolable, por tanto, creamos un ambiente de crispación y exigencia excesiva en nuestro interior.

Por ejemplo nuestra respiración sucede de forma natural aunque no pensemos en ella o no la estemos controlando, nuestras emociones sucenden igualmente en nuestro interior y asimismo todo nuestro organismo tiene sus mecanismos de autorregulación sin necesidad de que pensemos en él.

Cuando tratamos de controlar más de lo que podemos nos enfrentamos a muchas experiencias de frustración por no conseguirlo, quizá en ese momento nos culpamos y pensamos que debemos controlar más aún, creemos que aún estamos controlando poco y por eso fracasamos, entonces tratamos de coger fuerza para tomar un nuevo impulso de control cada día, agotándonos cada vez más. Hasta que llega un momento en que nuestros nervios se disparan, quizá con ataques de ansiedad. Finalmente vemos que esto está afectando demasiado a nuestra vida y nos planteamos por primera vez recibir ayuda de un profesional.

Es en este momento cuando la persona viene a la consulta y dice que quiere conseguir controlar sus nervios.

Ahora se entiende mejor cómo sólo la pregunta puede que esté expresando mucha más información de la que parece, nos da la pista de que el objetivo de la persona puede ser en realidad que se le enseñe a controlar más, pero de la manera que la persona sabe, y es forzando la máquina.

A partir de aquí comienza todo un aprendizaje en el que es necesario descubrir el verdadero y más sano sentido de nuestra capacidad de control.

Ahora estamos en disposición de descubrir, conociéndonos más, con un entrenamiento en relajación, trabajando los pensamientos y las emociones y con la meditación, cómo es controlar de una forma sana, manteniendo una alerta serena que en realidad lo que hace es, en vez de constreñir y forzar, abrir el campo de visión y serenar la mente para que pueda pensar de forma más clara, cuando sea necesario pensar, y también pueda divagar disfrutando de ello, cuando sea necesario descansar.


Así es que controlar más no es controlar mejor. Por tanto, la próxima vez que te preguntes ¿cómo puedo controlar mis nervios?, piensa primero si el control que ya estás llevando a cabo en tus intentos es de calidad. Si el control es agradable y te ayuda a concentrarte en tus actividades o tareas e incluso a disfrutarlas entonces vas por muy buen camino, si las estrategias que pones en marcha no te hacen sentir bien entonces te propongo que pruebes dejándote llevar por este audio: el paisaje interior.