Qué es la mediación interior


La mediación es un concepto apasionante que poco a poco se está integrando en nuestra sociedad y que está siendo de crucial importancia. La mediación es una forma de resolver conflictos, basada en el diálogo, entre dos o más personas, con la ayuda de una tercera imparcial, el mediador.

Para escribir el post de hoy me he inspirado en alguna sugerencia y en mi compañera de proyectos Lilián Suárez Fernández, abogada y mediadora especializada en  Mediación Familiar y Social, gestión y resolución de conflictos.


El jueves Lilián y yo nos embarcábamos en un proyecto común de solución de conflictos con los demás y conflictos internos, y el viernes lo dejé reposar en mi cabeza mientras viajaba a un precioso lugar en Vizcaya acompañando a Alejandro Villar Martín para celebrar otro de sus talleres de meditación utilizando el diálogo con las voces y donde él facilita o media en la resolución de los desacuerdos internos.

Alejandro nos va invitando a posicionarnos y a hablar desde diferentes aspectos nuestros, todo el taller tiene una estructura que la va adaptando a las necesidades del grupo.

En primer lugar hablamos desde el protector y el controlador, en cada taller tengo la oportunidad de revisar qué cosas aún no estoy protegiendo de mí, qué cosas se me escapan y podría gestionar mejor, qué más cosas puedo controlar de mi vida aprovechando mis cualidades.

Escuchando a los demás siempre me encuentro yo en algún lugar de mi mente, y siempre aprendo más cosas, por ejemplo, si no acepto al controlador, dejándole hacer su trabajo y permitiéndome gestionar bien mi vida, lo va a hacer de forma encubierta creándome obsesiones o ansiedad, como una forma de dar voces para que yo le oiga, entonces se manifiesta de forma intensa y excesiva pues igualmente tiene que hacer su trabajo.

En ocasiones tenemos creencias negativas acerca de algún aspecto nuestro y aquí es donde se produce el conflicto interior, entre ese aspecto y nuestra creencia.

Después fuimos viendo otros aspectos como el miedo y el enfado, y en cada una de las voces experimentábamos cómo sería si en vez de existir conflicto estuvieran aceptados y reconociéramos totalmente su trabajo
. Esto era muy liberador, experimentar que yo puedo utillizar libremente mi enfado para poner los límites que necesito y, por otra parte, descubrir el gran servicio que hace el miedo en mi vida para que pueda prestar más atención serena a todo. De hecho el miedo totalmente integrado es atención plena o mindfulness, es decir, la capacidad intrínseca de la mente para estar presente y consciente en este mismo momento.

Tratabajamos también el contínuo confianza-desconfianza, descubriendo que las dos las necesitamos en diferente grado dependiendo de cada situación y cómo sería nuestra vida si, en vez de atascarnos normalmente en uno de los extremos, pudiéramos utilizarlos con flexibilidad.
 
Con cada voz pueden aflorar decisiones que tiempo atrás tomamos sin darnos cuenta, pero que ahora nos están impidiendo avanzar y crecer, por ejemplo, si rechazábamos el enfado destructivo de alguno de nuestros padres vamos a terminar rechazando el enfado en nosotros con tal de no parecernos a ellos, sin darnos la oportunidad de descubrir todo lo que tiene que ofrecernos bien utilizado.

Por eso otro de los aspectos que hemos trabajado es el padre y la madre interior, que nada tienen que ver con los padres biológicos, aunque solemos asociarlos a ellos. La madre interior es la que nos da cariño incondicionalmente y para toda la vida, nos quiere tal y como somos, no tenemos que esforzarnos para que nos acepte o nos quiera. El padre interior nos da una dirección en nuestra vida, nos ayuda a tomar decisiones y a tomar nuestra autoridad y poder.

La mente que piensa siempre es tremendamente reveladora pues curiosamente desaparecen los pensamientos y aparece la calma, y así con cada uno de los aspectos llegamos a reconciliarnos, nos liberamos de algunas cargas que no eran nuestras y tomamos más que nunca las riendas de nuestra vida.


Gracias a todos los asistentes al taller porque con cada uno aprendemos todos.



Rupturas amorosas


Aquella fue la primera vez que Senda oía esas palabras: "estoy enamorado de otra", decidió que sería la primera vez y la última que abría su corazón.

Cerró los ojos intentando dormir y apareció en lo alto de una montaña, como si de un rockero que graba su video clip se tratara, con la guitarra en la mano y una chaqueta ochentera larga y negra, sonando la canció Is this love

Miraba hacia abajo y sólo podía sentir un gran vértigo, pero al menos allí podía respirar, viendo varios kilómetros a la redonda, como si desde allí pudiera controlar algo más de lo que ya se le escapaba entre las manos, y sin poder hacer nada.

A partir de esa noche todo cambió, comenzó a preocuparse más de sí misma y enriqueció su vida pero empobreció su corazón, todos los sentimientos que tenía hacia la persona que pronunció esas palabras quiso arrancárselos como si de un cirujano se tratara, pero sin cuidado ni tiempo, sino rápidamente y de cuajo. Precisamente eso fue lo que le imposibilitó volver a sentir por otra persona, a pesar de que ella dijera que estaba abierta a una relación.

No sabía que esos sentimientos, aunque proyectados hacia la otra persona, pero eran suyos, auténticamente suyos, si quería erradicarlos y tan deprisa sería a costa de poner sentimientos sustitutorios hacia las demás personas, cosa que la alejaba de su deseada honestidad.

Muchos años después y sólo el día que ella entendió por qué sus intentos de tener una relación fracasaban fue cuando pudo modificar su decisión: arriesgarse a sufrir, entonces y sólo entonces pudo amar de verdad.