Cómo cambiamos

Querer cambiar y mejorar como personas es uno de los más nobles objetivos del ser humano, podríamos hablar de la psicología del cambio, aunque la psicología es la misma ciencia del cambio.

¿Qué nos motiva a cambiar?
Principalmente nos lleva a buscar el cambio la  existencia de un problema, por ejemplo, cuando hay un problema de adicción, ya sea a sustancias, al juego, al móvil, a situaciones, a conductas, al enamoramiento, o simplemente la propia "adicción" impresa en nuestras neurosis, a modo de hábitos autodestructivos, donde se busca una gratificación a corto plazo a expensas de un daño a largo plazo, o una cronificación del hábito neurótico, bloqueando e impidiendo el avance en diferentes ámbitos de nuestra vida.
  
También nos motiva a cambiar vernos mejor y conseguir metas, aunque no exista ningún problema, queremos vernos más guapos, más estilizados, más inteligentes, habilidosos, cultos, simpáticos, asertivos, etc.

Los autores James Prochaska y Carlo Diclemente elaboraron un modelo explicativo denominado la rueda del cambio donde describen las diferentes etapas por las que pasamos cuando queremos cambiar.

Voy a explicar las diferentes etapas tomando como ejemplo las tendencias neuróticas que todos tenemos.

1. Precontemplación: la persona no sabe que tiene tendencias neuróticas, quizá de algunas es consciente aunque no cree que sea ningún problema, ni que le afecte para nada en su vida, como por ejemplo una excesiva introversión o una excesiva extroversión.
2. Contemplación: aquí la persona ya sí contempla el problema o la tendencia y las implicaciones en su vida. Para llegar aquí ha debido sufrir alguna de las consecuencias de esa tendencia y por eso se lo está planteando. La ambivalencia es la emoción protagonista en esta etapa, contempla razones para cambiar o para mantener el hábito.
3. Determinación: ha decidido cambiar y piensa en los pasos que debe seguir.
4. Acción: se pone manos a la obra y empieza a experimentar las dificultades que se van presentando.
5. Mantenimiento: ya se ha producido el cambio y ahora hay que mantenerlo en el tiempo para hablar de cambio real y de recuperación o mejora.
6. Recaída: es muy normal y frecuente que todo cambio que quiera hacerse tienda a la recaída en algún momento, forma parte del proceso de aprendizaje. Además en lo que se refiere a las tendencias neuróticas no se trata tanto de erradicarlas como de moderarlas hasta un grado más equilibrado en la persona.

Después de la recaída se vuelve a empezar la rueda, quizá cada vez más suavizada hasta que se consigue aprender más sobre cómo es el mecanismo de cambio en uno mismo y se consigue el cambio en un grado aceptable para nosotros y para nuestra calidad de vida.

Del libro La entrevista motivacional. Preparar para el cambio de conductas adictivas. Compiladores: William R. Miller y Stephen Rollnick. Editorial Paidós. 1999.


¿Qué es lo que a ti te motiva a cambiar?

 

Para qué sirve la psicoterapia



Eran las 18:55, había llegado antes de tiempo, así es que esperé un poco al lado del portal caminando a un lado y a otro, cada vez que volvía no podía evitar leer una y otra vez la placa: 
Psicólogo-psicoterapia dinámica. 

Estaba deseosa de entrar y a la vez nerviosa, era un momento muy esperado por mí desde hacía muchos años.

Por fin, eran en punto y llamé al telefonillo, abrió sin más, absoluta discreción, una vez en la puerta del despacho me abrió con un cálido y tranquilo saludo, ya habíamos hablado por teléfono para coger la cita y sabía que sentía mucha tristeza y por eso iba allí.

Me senté en la butaca y, entre los nervios y las emociones que se agolpaban por salir y ser escuchadas, comencé a llorar, fue mi presentación, sin embargo, seguro que así ofrecía mucha más información sobre mí.

Había estado huyendo mucho tiempo de tantas cosas que los duelos se me fueron acumulando, y nada más comencé a llorar empecé a sentir un gran alivio, por fin alguien al otro lado iba a escucharme y a ayudarme a comprender todo un sistema de vida, por primera vez me sentí acompañada de verdad.

Por fin pude secarme los ojos, viendo que le grifo se iba cerrando, y comecé a hablar, no tenía que pensar mucho, las palabras salían por mí, llevaban mucho tiempo esperando ese momento.

Así sesión tras sesión, trabajando fantasías, idealizaciones, sueños, pensamientos y deseos, pude durante 3 maravillosos años reescribir la historia de mi vida, ordenar cada cosa en su sitio, y ante todo comprender a los que me rodeaban y a mí misma, no había otra cosa que más me apasionara desde siempre.

Llamaron a la puerta, ¿Senda estás en casa?, - dijo su amiga Elisa al otro lado -, Sí, estoy, te abro, disculpa es que estaba terminando uno de los capítulos del libro, nunca pensé que escribir fueran tan terapéutico. Me alegro mucho Senda pero date prisa que nos están esperando para ir al cine, - dijo Elisa entre comprensiva y algo cansada de sus tardanzas -.

Senda estaba literalmente reescribiendo la historia de su vida, pero ya con una perspectiva más amplia que le permitió entender a sus padres y sus propias dificultades, entenderse a sí misma, y por qué a cada relación de pareja parecía pasar siempre lo mismo, como un patrón que no iba a dejar de repetirse a no ser que ella misma lo parara. Sin embargo, el trabajo no acababa ahí, aún quedaba mucho por hacer y puede que algunas cosas aún quedaran como señas de su propia identidad, por ejemplo, llegar tarde a las citas. Al fin y al cabo nadie es perfecto.

Y para terminar te invito a ver este vídeo tan gracioso y terapéutico.

Por qué nos queremos


El primer psicólogo social amateur, que debió vivir en una caverna, se preguntó qué debía hacer para ser respetado, entonces tuvo lugar el primer descubrimiento, enseñar los dientes era muestra de fuerza y eso amedrentaba a los demás para que no le hicieran daño. Con el tiempo eso se convirtió en una sonrisa amable, consiguiendo mucho más que respeto, consiguiendo cariño.


Así como el lobo estepario tuvo que acercarse a las poblaciones en busca de comida, a cambio de no hacer daño a la población se estableció una especie de acuerdo, les daban comida y ellos vivían plácidamente a su lado, sin hacer daño a nadie, hasta que el acercamiento terminó generando también un intercambio de cariño, transformándose generación a generación en esos acompañantes tan queridos que son los perros.

El deseo de ser aceptado y querido es universal, queremos más a quienes coinciden con nosotros que a quienes discrepan, a quienes cooperan que a quienes compiten con nosotros; queremos más a quienes nos halagan que a quienes nos critican.

Estos aspectos de la atracción interpersonal pueden agruparse bajo una generalización omnicomprensiva: queremos a las personas cuya conducta nos proporciona la máxima recompensa con el mínimo costo.

¿Qué ocurre al mirar a un deconocido a los ojos?, el estudio que ofrece este vídeo demuestra que es imposible mirar a alguien fijamente a los ojos y no sentir.

Cuando le sostienes la mirada a alguien algo se activa, algo se conecta, la mayoría de los participantes lo llamaron "amor".



Todos tenemos una gran necesidad de ser escuchardos y "hay millones de personas ahí fuera en busca de un encuentro especial y no se dan cuenta de que lo tienen al lado, sólo hay que mirar."  

Este es el mensaje de este experimento que consigue que personas completamente desconocidas se enamoren en una hora.

"Solo hay que atreverse a abrirle el corazón a alguien"

Cómo superarse en 5 fases


Brinda era una niña muy alegre que, cuando llegó a la vida adulta, se llevó algunas sorpresas sobre lo que en realidad era la vida. Como todos los niños ella fantaseaba y percibía la cosas de una forma fresca y también idealizada, por eso le resultó algo duro el cambio.

Muchas ideas que tenía de sí misma, de los demás y del mundo empezaban a no encajar, algo no cuadraba por muchos esfuerzos que hiciera.

Pasó por varios momentos nuevos para ella, al principio no podía creerse que la vida fuera como empezaba a percibir y por eso se negaba a aceptarlo, tenía la sensación de que algo podía hacer para que las cosas fueran como ella pensaba. 

Curiosamente comenzaba a ver cada vez a más personas que negaban otras cosas evidentes para ella y eso la ponía muy nerviosa, tan nerviosa que pasó por otra etapa en la que, sin saber por qué, sentía ira, un gran enfado y frustración, las cosas no encajaban, no salía todo como ella quería, se decepcionaba con algunas personas, y poco a poco empezó a ver a más gente enfadada por el mundo.

Casi estaba cansada de sentir tanto enfado, empezaba a estar agotada, aunque todavía le quedaban fuerzas para intentar de nuevo que las cosas fueran como ella creía que debían ser. Finalmente pasó una temporada haciendo una revisión de sus ideas y creencias,  dándose cuenta de que algunas no era realistas, no tenían nada que ver con la realidad, y otras sí, había sueños que tenía desde pequeña que sí eran posibles. Ésta fue una etapa en la que tuvo que negociar consigo misma para ver qué ideas eran desechables y qué ideas no y para descurbrir qué es lo que aún podía hacer para que las cosas fuesen como ella pensaba.

Sin embargo, no fue tan fácil pues era muy doloroso desprenderse de algunas de sus fantasías, descubrir que la vida no era toda de color de rosa y que tenía algunas creencias irracionales y cosas que no eran posibles, echaba tanto de menos la sensación de estar entre algodones, de ser la reina de su casa y de esa vida idílica que tenía en su cabeza, que fue muy duro darse cuenta de que las cosas no eran así. Esto hizo que pasara por una etapa de tristeza. Curiosamente comenzó a ver a más personas tristes por el mundo.

Esta etapa fue de recogimiento, decepción y reflexión, pero al fin y al cabo de conexión consigo misma, le llevaba a adentrarse en su interior, de hecho sintió como si hubiera vuelto a casa, pues muchas emociones las había tenido como abandonadas, era como conectar de nuevo con la frescura de su niñez y todas las emociones que bullían en su interior y que había aprendido a adormecer para no sufrir.
 
De repente se acordó de que alguien le había dicho una vez que cuando una persona no está en contacto con sus emociones lo que hace es proyectarlas en los demás, y justo ahí se dio cuenta de que era lo que le había estado pasando, cuando veía a todo el mundo negando, enfadado o triste, en realidad eran sus propias emociones con las que no era capaz de conectar y que ahora, en la etapa de recogimiento, había vuelto a sentir, era ella la que estaba negando, o estaba enfadada o triste.
 
Y es así como empezó a aceptar más la vida tal y como es, gracias a desprenderse de idealizaciones y fantasías no viables, y a recuperar la frescura de sus emociones.
 
Brinda descubrió que las 5 fases de toda crisis o duelo formaban parte de su vida y su crecimiento, y cuanta más apertura tenía para cuestionar su visión de la vida más se precipitaban otras crisis y más oportunidad tenía de crecer, pasando inevitablemente por el dolor pero liberándola por fin de algunas ataduras que sólo existían en su cabeza, acercándose un poquito más a ver la realidad tal cual es.