¿Cómo puedo controlar mis nervios?


En muchas ocasiones me han hecho esta pregunta: ¿cómo puedo controlar mis nervios?. Unas veces los nervios se disparan a causa de un acontecimiento, otras veces por cambios físicos, pero también puede ocurrir por una creencia y un hábito muy común, y es creyendo que con nuestros pensamientos vamos a poder controlarlo todo, al menos en nosotros.


Entonces terminamos estando todo el día en alerta y pensando, anticipando todo tipo de peligros imaginarios, que en realidad la probabilidad para que se hagan realidad es mínima.

En este escenario parece que controlar más es controlar mejor, sin embargo, lo que estamos haciendo es forzar la máquina y ponernos como meta controlar lo incontrolable, por tanto, creamos un ambiente de crispación y exigencia excesiva en nuestro interior.

Por ejemplo nuestra respiración sucede de forma natural aunque no pensemos en ella o no la estemos controlando, nuestras emociones sucenden igualmente en nuestro interior y asimismo todo nuestro organismo tiene sus mecanismos de autorregulación sin necesidad de que pensemos en él.

Cuando tratamos de controlar más de lo que podemos nos enfrentamos a muchas experiencias de frustración por no conseguirlo, quizá en ese momento nos culpamos y pensamos que debemos controlar más aún, creemos que aún estamos controlando poco y por eso fracasamos, entonces tratamos de coger fuerza para tomar un nuevo impulso de control cada día, agotándonos cada vez más. Hasta que llega un momento en que nuestros nervios se disparan, quizá con ataques de ansiedad. Finalmente vemos que esto está afectando demasiado a nuestra vida y nos planteamos por primera vez recibir ayuda de un profesional.

Es en este momento cuando la persona viene a la consulta y dice que quiere conseguir controlar sus nervios.

Ahora se entiende mejor cómo sólo la pregunta puede que esté expresando mucha más información de la que parece, nos da la pista de que el objetivo de la persona puede ser en realidad que se le enseñe a controlar más, pero de la manera que la persona sabe, y es forzando la máquina.

A partir de aquí comienza todo un aprendizaje en el que es necesario descubrir el verdadero y más sano sentido de nuestra capacidad de control.

Ahora estamos en disposición de descubrir, conociéndonos más, con un entrenamiento en relajación, trabajando los pensamientos y las emociones y con la meditación, cómo es controlar de una forma sana, manteniendo una alerta serena que en realidad lo que hace es, en vez de constreñir y forzar, abrir el campo de visión y serenar la mente para que pueda pensar de forma más clara, cuando sea necesario pensar, y también pueda divagar disfrutando de ello, cuando sea necesario descansar.


Así es que controlar más no es controlar mejor. Por tanto, la próxima vez que te preguntes ¿cómo puedo controlar mis nervios?, piensa primero si el control que ya estás llevando a cabo en tus intentos es de calidad. Si el control es agradable y te ayuda a concentrarte en tus actividades o tareas e incluso a disfrutarlas entonces vas por muy buen camino, si las estrategias que pones en marcha no te hacen sentir bien entonces te propongo que pruebes dejándote llevar por este audio: el paisaje interior.