Rupturas amorosas


Aquella fue la primera vez que Senda oía esas palabras: "estoy enamorado de otra", decidió que sería la primera vez y la última que abría su corazón.

Cerró los ojos intentando dormir y apareció en lo alto de una montaña, como si de un rockero que graba su video clip se tratara, con la guitarra en la mano y una chaqueta ochentera larga y negra, sonando la canció Is this love

Miraba hacia abajo y sólo podía sentir un gran vértigo, pero al menos allí podía respirar, viendo varios kilómetros a la redonda, como si desde allí pudiera controlar algo más de lo que ya se le escapaba entre las manos, y sin poder hacer nada.

A partir de esa noche todo cambió, comenzó a preocuparse más de sí misma y enriqueció su vida pero empobreció su corazón, todos los sentimientos que tenía hacia la persona que pronunció esas palabras quiso arrancárselos como si de un cirujano se tratara, pero sin cuidado ni tiempo, sino rápidamente y de cuajo. Precisamente eso fue lo que le imposibilitó volver a sentir por otra persona, a pesar de que ella dijera que estaba abierta a una relación.

No sabía que esos sentimientos, aunque proyectados hacia la otra persona, pero eran suyos, auténticamente suyos, si quería erradicarlos y tan deprisa sería a costa de poner sentimientos sustitutorios hacia las demás personas, cosa que la alejaba de su deseada honestidad.

Muchos años después y sólo el día que ella entendió por qué sus intentos de tener una relación fracasaban fue cuando pudo modificar su decisión: arriesgarse a sufrir, entonces y sólo entonces pudo amar de verdad.