El poder de las redes sociales


"En la Edad Media nos encontramos constantemente con casos en que la turba frenética quema en la hoguera o ahoga en el río a infelices sospechosos de brujería". Leyó atentamente Andara en aquel libro que le traía tantos recuerdos de su niñez y juventud, cuando estudiaba las lecciones de historia que, tan enorme panorama del mundo y de incalculable valor, le habían proporcionado sus estudios.

Lamentaba enormemente que algunos países, aún en la actualidad, siguieran teniendo comportamientos violentos parecidos y se alegró de no vivir allí. 

Se paró por un momento pensativa, no podía evitar ver grandes parecidos con la época en la que ella vivía, la gran era moderna de internet en un país de occidente. Grandes diferencias pero también grandes parecidos, sentía un gran temor a decir lo que pensaba, por si iba a faltar a lo políticamente correcto y al pensamiento único que cada vez más veía cómo se apoderaba de demasiadas personas, a veces, le recorría por todo el cuerpo una sensación de terror al estilo de la película La invasión de los ladrones de cuerpos, en la que una invasión alienígena va infectando a la población y se apodera de sus cuerpos hasta convertirlos en vainas desde las que salen ya muy cambiados, haciendo una alegoría al acoso que la gente con autonomía de pensamiento sufría en EEUU con el Macarthismo en los años 50.

Pero un momento, se dijo, estamos en 2015, ¿por qué tengo la sensación de que algo parecido está pasando?, he visto algunos casos de famosos que en una entrevista, opinan sobre diferentes temas y si por casualidad dicen algo que no se corresponde con lo políticamente correcto, con ese pensamiento único que se expande, entonces otros famosos con mucha influencia puede comenzar una guerra mediática contra éstos, animando a todos a creer que se merecen lo peor, pudiendo arruinar sus carreras y quién sabe, en los tiempos que vivimos, quizá terminar con su sustento. Y todo por opinar diferente.

¿Es así como usamos el poder de las redes sociales?, se preguntaba Andara. Sin embargo, muy consciente de la responsabilidad e influencia que todos tenemos en internet, tanto para crear odio e intolerancia como para ayudar a tener un juicio crítico más desarrollado y saber pensar por uno mismo, se propuso hacer un relato para poder inspirar a otros y que no dejen de sentir la libertad de pensar igual o diferente.