Inteligencia emocional 13: el niño interior


Aquella mañana Senda se dirigía a la facultad de psicología, ese día no tenía clases pero acudía a una nueva sesión con su terapeuta del programa gratuito de atención al estudiante.

Estaba aturdida por los pensamientos, como si fuera una nube negra encima de su cabeza, comenzó a enumerar una a una todas sus preocupaciones nada más llegar, de repente un recuerdo hizo que se emocionara, sus ojos se humedecieron, parecía haber vuelto en sí, pero enseguida continuó hablando de sus preocupaciones, que no dejaban de aparecer, sus ojos se secaron enseguida. Cuanto más pensaba y hablaba menos sentía, esa era la forma en que trataba de evitar las emociones y los sentimientos que tenía dentro.

Entonces la terapeuta le preguntó: ¿cómo era tu mundo emocional cuando eras niña?. 

Senda comenzó a recordar, - volvía del colegio y recuerdo en ocasiones estar apenada por problemas con mis compañeras, entonces parecía como si me convirtiera en invisible para mis padres, o me ignoraban o bien me decían que no había razón para llorar. Yo no entendía muy bien pero lo que sé es que tuve que aprender a hacer como si mis emociones no estuvieran.

La terapeuta preguntó: ¿Crees que eso tiene que ver con tu contínua sensación de soledad?.

- ¡Exacto!, ahora me doy cuenta de que yo me abandoné a mí misma, o al menos a una parte muy importante de mí: mis emociones, aprendí a hacer como que no estaban porque era eso lo que entendí que había que hacer.

Así fue como Senda iba descubriendo más piezas de su maravilloso puzle. Curiosamente los niños cuando son muy pequeños no tienen problemas con sus emociones, simplemente se limitan a sentirlas y a actuar en consecuencia, ya sea llorando o enfadándose, pero lo que se les enseñe a hacer con ellas será importante para su vida adulta. 

Ya de adultos hay mucho todavía por hacer, por la sencilla razón de que siempre está con nosotros ese niño interior, esperando a que lo descubramos y a que nos ayude para que nuestra vida sea más rica, más conectada con nosotros, nuestras emociones, y más conectada con los demás. De lo contrario este niño interior en la sombra, desde el rechazo, creo que más bien se dedicará a hacer travesuras, a protagonizar demasiado nuestras relaciones, haciendo que seamos los eternos niños, o dependientes, o vengativos, etc.

Os propongo entonces este audio como una nueva aplicación de la relajación mental, se trata de descubrir a nuestro niño interior.

Ejercicio 14: el niño interior