Inteligencia emocional 6: la tristeza


Los familiares en tierra se despedían de todos los tripulantes y pasajeros de este transatlántico que iba a recorrer el Mediterráneo durante unas vacaciones inolvidables llenas de fiesta y alegría.

La empresa quería asegurarse de que sus pasajeros estuvieran felices, tanto que ya el primer día comenzaron a poner carteles por todas partes que ponían: "todos los días alegría", "todos los días fiesta". Así todos se lo tomaron al pie de la letra y comenzaron a sonreír, si veían a alguien con cara triste era rechazado enseguida, le miraban mal. Poco a poco todo se iba convirtiendo en la gran fiesta de la sonrisa, a cada momento, ya resultaba incluso algo forzado pero ahí seguían a pie de cañón.
 
Comenzó a estar mal visto tan sólo un momento de debilidad, un respiro, un alto en el camino, siempre tenía que haber fiesta. Ya resultaba incluso agotador pero había que seguir.

Un niño jugaba con su pelota y de repente la perdió de vista, se sintió triste pero en seguida sus padres le dijeron que le compraban otra, que la dejara de buscar, el niño había cogido cariño a esa pelota porque tenía una firma de su jugardor favorito, pero sus padres no le dieron ninguna importancia.

En la última planta una pareja miraba hacia el horizonte, ella acordándose de sus hijas empezaba a echarlas de menos, les habían regalado ese viaje tan bonito, pero no podía ponerse triste, así es que bajaron enseguida a la siguiente fiesta que ya comenzaba.

Mientras todos en los pisos de arriba estaban de fiesta y conseguían ser superficiales y despreocupados, abajo, en el sótado del barco, estaba la tristeza, la habían encerrado allí, no era bienvenida, todos consideraban que no aportaba nada y lo que aportaba era nocivo, allí maquinaba la tristeza sobre cómo podría escaparse de allí, quizá una vez que el viaje se acabase tendría que salir de forma contundente y destructiva para que no la volvieran a encerrar.

El niño de la pelota perdida por mucho que finguiera seguía triste, y así mismo salió del salón de baile y se dispuso a buscarla, había unas escaleras que bajaban hasta un sitio oscuro pero se atrevió a descubrir si estaba ahí su pelota, sacó su linterna de aventuras y cuando llegó abajo vio unas rejas semiabiertas, enfocó y allí estaba su pelota, con gran alegría entró, la cogió, y la tristeza cogió la mano del niño entusiasmado y subió con él, a medida que subía los diferentes pisos de la mano del niño todo se iba inundando de una alegría profunda y serena, nada eufórica y superficial.

Aquella mujer que echaba de menos a sus hijas sintió que sin ese amor que sentía por ellas difícilmente podría extrañarlas, y le invadió una sensación de conexión con ellas y con todas las personas que quería.

Cada persona se volvía más empática y serena, ahora podían concederse momentos de descanso, de recojimiento, y lo mejor era que podían conectar con su interior más fácilmente y también con los demás.

Es así cómo la humanidad conoció un poco más del funcionamiento del mundo dual donde vivían, donde la alegría y la tristeza son las dos caras de una misma moneda, donde si no se deja sentir la tristeza cuando se necesita, entonces tampoco vuelve la alegría después, un engranaje perfecto de la naturaleza.

- ¡Senda ven ya a comer!, cuando termines de jugar con tu barco de plástico, acuérdate de quitar el tapón del lavabo para que podamos lavarnos las manos.

Ahora pasamos al siguiente ejercicio práctico para el entrenamiento de la atención, con ello aprendemos a observar lo que ocurre en nuestro interior y con nuestras emociones, precisamente para cogerlas de la mano y sacarlas del sótano, enfoca bien la linterna.


Inteligencia emocional 5: el miedo


Hoy voy a hablar del miedo, es una emoción que también tiene muy mala prensa junto con el enfado. Realmente nos enseñan en muchos casos desde pequeños que no hay que tener miedo, que eso es de cobardes, es de malos emprendedores, que es de perdedores porque hay que apostar. Otras veces nos enseñan que hay que tener miedo a todo, que más vale quedarse quieto e inmovilizado hasta que pase lo que sea.
 
Y verdaderamente estas son las dos maneras básicas extremas con las que puede expresarse el miedo. Ante un peligro unas personas reaccionan quedándose paralizadas y otras enfrentándose atacando, ninguna de las dos es mejor que la otra, simplemente dependerá de la situación de la que se trate, será más conveniente una u otra. El problema está cuando nos instalamos en una de las maneras, en un punto del extremo y aplicamos esa forma de actuar en todas las situaciones peligrosas, y además es como si no pudiéramos reaccionar con otros grados diferentes de miedo según la situación.
 
Por otra parte en el día a día, cuando no hay peligros especiales ni situaciones límite, muchas veces estamos preparados y demasiado alerta como si el programa de situaciones de emergencia se hubiera quedado colgado y fuera el único con el que podemos contar.

La cuestión es: ¿cómo puede el miedo saber en qué medida debe activarse en cada situación y qué es lo mejor que puede hacer?. Lo gracioso es que el miedo de forma natural sabe perfectamente cómo debe actuar en cada momento y cuáles son sus funciones, pero tiene tan mala prensa, no queremos saber nada de él, lo rechazamos y, por tanto, lo desconocemos en gran medida, aún así él trata de seguir haciendo su trabajo como puede, aunque sea en malas condiciones, pero desde luego consigue que aún sigamos aquí vivos.

¿Te imaginas que te contrataran de vigilante en un gran centro comercial?, pero eres muy mal visto por todo el mundo y de hecho te esconden en la trastienda de la juguetería del piso de abajo. Desde ahí tienes que hacer el trabajo de vigilar, y no dispones de cámaras ni nada, sólo el agujero de la puerta que, con suerte, da a una parte del centro muy frecuentada. Ah y se me olvidaba, de sueldo vas a tener muy poquito porque apenas no se le da importancia a tu trabajo.

Si se produce un robo en alguna parte del centro comercial al que no tienes acceso visual vas a ser responsable igual, pero como estás en esa trastienda, no te ven y le echarán la culpa a uno de los encargados, que a su vez echará la culpa a la empresa, habrá disputas y el ambiente del centro comercial se enrarecerá. Y encima sentirás el mayor de los miedos y temores aún por más cosas que empiezas a imaginar ahí metido, muchas cosas que pueden pasar si tu no vigilas bien, comienzas incluso a tener escalofríos y hasta se te pone el bello de punta sabiendo de todos los peligros que hay y que no puedes hacer mucho. 

Tan sólo te han dejado una alarma que puedes activar en caso de peligro, claro esto suena a broma, pero es lo que hay, entonces como no ves muy bien lo que pasa fuera pues hay muchas veces que activas la alarma sin que realmente haya pasado nada, pero por si acaso, pues cada vez tienes más miedo, y claro todo el mundo echa a correr en el centro comercial y cree que hay un incendio, así los trabajadores comienzan a quejarse de que no rinden bien en su trabajo con tanto sobresalto, y además las ventas han bajado porque mucha gente que padece del corazón o no está para sustos prefieren ir a otro centro comercial más tranquilo.

Esto mismo es lo que pasa en nuestro interior en muchas ocasiones, la cuestión es que las consecuencias de tener que estar en tensión  por si acaso y de saltar la alarma incluso en momentos en los que no hay peligro es el estrés, la ansiedad, y todo tipo de síntomas asociados, desgaste, agotamiento, dolor de cabeza, para luego desembocar en tristeza y apatía quiza como única estrategia que encuentra la mente para al menos descansar un poco y tomar fuerzas. También las consecuencias podrían ser que quedes en muchas situaciones desprotegido y a la interperie, de manera que cualquiera podría hacerte daño físico y/o emocional.

¿Qué pasaría si como vigilante te dejaran hacer tu trabajo teniendo acceso a todos los pisos, todas las tiendas e instalaciones, controlando las cámaras de seguridad y encima te agradecieran tu trabajo?. Creo que todo cambiaría, ¿no?, ¿habría necesidad de acumular tanto miedo innecesario?, ¿saltarías la alarma sin que haya peligro?, y ¿cómo se sentirían tus compañeros trabajadores del centro comercial y la clientela?. Se sentirían seguros y tranquilos porque ya estás tú haciendo el trabajo de vigilar para que no pase nada o bien para actuar de la mejor manera si pasara algo.

En definitiva si comenzamos a confiar más en nuestro miedo y le dejamos hacer bien su trabajo nos va a proveer de bienestar, sin embargo, si lo encerramos e incluso quisiéramos eliminar entonces es cuando se darán todo tipo de problemas que son precisamente los que hacen que el miedo tenga mala prensa, sin saber que ese es precisamente el problema, no el miedo, sino la forma destructiva de manifestarse desde el rechazo, como una manera de dar voces pues no le quieren escuchar.

Ahora pasamos a la práctica de la atención, precisamente lo que llamamos atención plena tiene lugar gracias a un miedo bien integrado y sano, pues se convierte en una atención muy serena que incluso nos ayuda a relajarnos, a meditar y a realizar las acciones en nuestra vida de otra manera muy diferente, con más dedicación y cuidado, disfrutando de cada cosa que hacemos.


Ejercicio 3


Realiza este ejercicio de unos 4 minutos cada día e irás notando los beneficios, desarrollando tu capacidad de auto-observación y autogestión.

Inteligencia emocional 4: el enfado


En esta serie de artículos nos vamos metiendo en materia poco a poco, en el ¿cómo?, y es que podríamos estar hablando extensamente sobre lo que es la inteligencia emocional, pero por mucho que leamos, sólo con eso no la vamos a desarrollar, es decir, que leer y comprender es necesario pero no suficiente.

Y con esta idea directamente vamos a trabajar, entendiendo cómo cada emoción funciona y continuando con la práctica de nuestra atención para saber conectar y observar nuestras emociones gracias a los ejercicios que propongo cada semana.

Hoy nos centramos en la emoción del enfado. Lo primero que hay que decir es que tiene muy mala prensa, se le suele asociar sólo a cosas negativas como ser maleducado, borde, antipático, agresivo, desagradecido, etc. Con todo esto desde luego nadie lo quiere y parece ser que a todo lo que solemos llegar es a aprender a controlarlo sin más, pero claro ¿cómo?, si yo después de conseguir reprimirlo para no matar a nadie sigo con mi enfado e incluso ira, estaré perjudicando toda mi vida, ¿qué hago con ello?
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Pues bien, la respuesta es dejándolo sentir con la mayor libertad que podamos en el interior, esto no significa dejarnos arrastrar por su energía más destructiva y arrasar con todo lo que se nos ponga por delante, sino simplemente dejarnos sentirlo interiormente en primer lugar. Esta es la mejor manera de comenzar con este aprendizaje de saber controlarlo y gestionarlo.

Si comenzamos reconociéndolo entonces sabremos qué pasa en nuestro interior, que es un primer paso muy importante, luego vendrá el segundo paso: ¿qué quiere el enfado realmente?.

Vamos a imaginar que somos el enfado, y yo como enfado me encuentro metido en una habitación oscura y estoy encerrado porque no me quieren fuera, casi no puedo ver, excepto por la luz que entra por una ventana que tengo delante y veo que fuera hay cosas hermosas y sitios a los que yo no puedo acceder, y esto me enfada aún más. De hecho hace que aproveche momentos de debilidad para aporrear la ventana, incluso alguna vez conseguí romper los cristales y una vez fuera expresé mi rabia e ira de una forma muy intensa, pero enseguida me encerraron de nuevo poniéndome cristales blindados. 

Así creen que el problema desaparece, es decir yo, pero no es así, simplemente se me vuelve a encerrar en esta habitación sin luz y yo salgo cuando menos se lo esperan porque necesito respirar y oxigenarme, se creen que así se soluciona esto pero no, la única solución es que me dejen conectar con las personas y si confían en mí tendré muchas cosas buenas que decir y que hacer. Cuando de verdad me sienten es cuando yo como problema me disipo.

Todos fuera creen que yo soy malo y no tengo nada que aportar, de hecho quisieran eliminarme, matarme. Todo esto es injusto porque gracias a mí los límites sanos de cada persona son respetados, eso lo haría de una forma apropiada si me dejaran en unas condiciones buenas, con luz y con lo básico para tener una vida saludable, porque aquí casi no tengo agua ni comida ni luz, no me dejan hacer bien mi trabajo, que sería proteger de diferentes maneras, expresando lo necesario en cada momento, diciendo no cuando es necesario e incluso gracias a mí las personas consiguen hacer muchas cosas por las que luchan en su vida, consiguen tener creatividad y dirección en sus vidas, tengo mucho que ver con la autorrealización, pero así están, quejándose de que no lo consiguen.

Yo ya no sé cómo decir que no soy eso con lo que se me asocia, y que cuando salgo de forma destructiva es precisamente cuando se me está rechazando, dejándome en esta cárcel, luchan contra mí y yo lucho por sobrevivir, esto nos agota mutuamente. Por eso me gustaría que este mensaje quedara como el mensaje de una botella tirada al mar a ver si alguien me lee y se dan cuenta de lo necesario y constructivo que soy si me dejan hacer bien mi trabajo. Por favor escuchadme.

Firmado: una autorrealización frustrada.

Impresionante testimonio, espero realmente que esta botella llegue muy lejos.

Y ahora vamos con ese maravilloso complemento: la práctica. Hoy el ejercicio 2 para desarrollar la atención y con ello la inteligencia emocional.

Ejercicio 2

Recuerda que consiste en hacer este ejercicio cada día de esta semana hasta que el próximo lunes que haga la siguiente entrega.
Aquí me tienes para cualquier duda. Que tengas una feliz práctica.




Inteligencia emocional 3


Para trabajos de toda clase la inteligencia emocional cuenta dos veces más que el coeficiente intelectual que, sumado a la habilidad técnica, supone un rendimiento exitoso. Incluye habilidades como trabajo en equipo, colaboración y confianza.

Un primer paso hacia la inteligencia emocional es reconocer nuestros propios sentimientos y emociones, podemos creer que siempre sabemos lo que sentimos, pero a menudo somos presa de diferentes emociones, y sólo más tarde podemos detectarlas.

Hace falta desarrollar una clara conciencia de uno mismo para reconocer las emociones en el momento en el que suceden, si no las consecuencias pueden ser negativas para nosotros y para los demás. La manera de conseguir esto es mantener una parte de nosotros como un espectador que tan sólo observa todo cuanto acontece, parece sencillo pero requiere práctica. Esta actividad la lleva a cabo nuestro neocórtex, así podemos llegar a tener la justa distancia con las emociones, de manera que no nos impida sentirlas pero no nos secuestren y podamos sacarles partido y gestionarlas para nuestro bienestar.

Daniel Goleman, el padre de la inteligencia emocional, propone practicar y desarrollar nuestra atención hacia tres focos:

1. El interno comprendiendo nuestros verdaderos sentimientos para saber manejarlos.
2. Las personas, la comprensión y la empatía.
3. El exterior o la consciencia de los sistemas en los que vivimos.
El reto que Daniel propone es aprender a ampliar el foco de atención hacia una especie de visión panorámica que ayude a comprender cómo funcionan los sistemas y así evitar que algún día llegue a colapsarse nuestro gran ecosistema, la naturaleza.

Cuando realizamos una actividad muy placentera no nos cuesta mantener nuestra atención, es como si no tuviéramos que hacer ningún esfuerzo para conseguirlo, sin embargo, cuando se trata de actividades rutinarias, que no son de nuestro agrado necesariamente, suele ser más fácil que nuestros bucles de pensamientos nos ataquen, nuestras preocupaciones y miedos. 

Para conseguir desarrollar más nuestra capacidad de mantener la atención, concentración, desarrollar una atención plena o estar en un estado de mindfulness te propongo comenzar ahora con un entrenamiento, se trata de escuchar este audio de 4´25´´cada día durante una semana, el próximo lunes a las 10:00 compartiré otra entrada con el siguiente ejercicio.

Ejercicio 1

Sencillo ¿no?. Pues ánimo y ¡a practicar!. Puedes comentar aquí todas tus dudas.