Y es que hay cosas que están en nuestras manos


Me encantaba leer libros que hablaran de la vida de otras personas, sus decisiones, sus experiencias y aprendizajes. En cada personaje podía verme identificada. Era como si mi abuelo me contara una historia de las suyas, en la que yo podía aprender. 

Porque en realidad la vida no es fácil, siempre me encuentro con tantas situaciones en las que hay que tomar decisiones, realmente decisiones que pueden marcar tu vida, y no nos preparan para esto, a no ser por esas historias de otras personas, en las que ensayamos como si se tratara de un ajedrez mental en el que puedes imaginar todas las posibilidades, y jugar a imaginar qué pasaría con cada una.

Hasta que un día entiendes que barajar todas las posibilidades está muy bien pero el corazón es el que tiene la decisión final.

Y es justo ahí donde no acababa de verlo claro cuando decidí quedarme a trabajar en el aquel negocio de mi tío. Una perfumería de las de toda la vida de mi ciudad.

- Jefe: ¿Pero ya te has vuelto a olvidar de ese papel?, tráelo ya, inmediatamente.
- Compañera criticona: ja, ya lo sabía yo que se te olvidaría, qué desastre eres.
- Pobrecita quejumbrosa: ay, no puede ser, ya se me olvidó, no puedo seguir así, el negocio no funcionará, lo estoy estropeando yo.
- La controladora: ¡basta ya!, así no se solucionan las cosas, apúntalo ahora mismo en la agenda.

Uf, todas estas voces en mi cabeza, a la vez, cuando discuten así me quedo como bloqueada, pero de momento salgo airosa. En el fondo creo que estoy descontenta por no atreverme a crear mi propio negocio, pero entonces tendré que poner orden en todas estas voces, porque seré mi propia jefa, mi propia compañera criticona, mi queja y mi control, tendría que ponerlos a todos de acuerdo para llegar a un buen fin, porque poner un negocio no es cualquier cosa y requiere organización y mucha responsabilidad, creo que precisamente el acuerdo entre las voces es lo que hace a una persona triunfar en algo que se propone.

Voy a ver si esta vez también me funciona mi truco con la pregunta clave: ¿si me fuera a morir mañana estaría ahora haciendo realmente lo que quiero hacer con mi vida?

Siempre la respuesta me recuerda que hay cosas que están en nuestras manos.