¿Escondo mis emociones o qué?


Me levanté algo cansada aquel día, quizá estaba preocupada con poder aprobar todas las asignaturas del primer curso en junio. El caso es que me sentía triste.

Fui a descansar a mi banco de siempre. Mientras en mi mente estaba esa música: Debussy, Arabesque Nº 1
 
Perros no, perros no, pero ¿por qué leo ese cartel una y otra vez?, yo sí puedo estar aquí ¿no?, pues ya está.

No quería estar triste, hacía mucho tiempo, no sé cuánto, me había propuesto estar siempre bien, tenía que demostrar cosas al mundo, no sé, el caso es que cogí mi tristeza y la escondí en un baúl, en el fondo del mar, como Bob Esponja.

Con tan mala suerte que salió el enfado al ver que encerraba a la tristeza en el baúl. Entonces comencé a hacerme reproches y también a todo el que pasaba a mi lado, como aquel perro que se acercaba, ¿tú qué haces aquí?, ¿es que no has visto el cartel?.

Pero como me había propuesto ser una buena persona y creía que las buenas personas nunca debían enfadarse, pues también lo escondí en el mismo baúl, en el fondo del mar.

Lo hice gracias a la culpabilidad y la vergüenza, pero como siempre pensé que una persona valerosa, como yo quería ser, no podía permitir sentirse avergonzada de sí misma y culpable, entonces las escondí también en el baúl.

La presión dentro del baúl era tan grande que la primera cosa que metí en él salió disparada por el otro lado, así la tristeza me invadió de repente con mayor intensidad y para quedarse por más tiempo.

No sabía qué me pasaba y estuve así durante meses. Con suerte no me impidió aprobar todas las asignaturas en junio. 

Al siguiente curso, volví a mi banco preferido para reflexionar, me acordé de aquel primer día en el que comencé a sentirme mal.

¿Se puede?, dijo mi amiga Victoria, sí claro siéntate Victoria, aquí quienes no pueden estar son los perros, nosotras sí. Ah vale, es un alivio saberlo, dijo Victoria.

-Victoria: oye ¿qué te pasa?, antes no estabas así, ¿no te sientes enfadada con tu situación?
-Yo: no
- Victoria: Y ¿no te sientes culpable de abandonar así tu vida?
-Yo: no
- Victoria: Y ¿no te da vergüenza estar así?
- Yo: no
- Victoria: y ¿dónde han quedado tu energía para atajar las cosas, tu sentido de la responsabilidad y tu sentido del honor?
- Yo: en el fondo del mar
- Victoria: ¿como Bob Esponja? jajaja
- Yo: sí, como Bob Esponja