Inteligencia emocional



Normalmente el desconocimiento que tenemos de cómo fucionan las emociones junto con las ideas que tenemos de cómo debemos ser o cómo queremos ser, hacen que finalmente tratemos de anular con más fuerza las emociones, sobre todo, las que tienen afectos negativos para nosotros o nos hacen sentir mal.

Incluso podemos ir a un curso de inteligencia emocional donde aprenderemos a detectar las emociones, a etiquetarlas, a comprender cómo se activan muchas veces por nuestros propios pensamientos, etc. Todo esto estará muy bien, aunque también depende del uso que hagamos de estas herramientas aprendidas. Pueden servirme para seguir rechazando las emociones, solo que ahora con más recursos, habría conseguido adquirir más herramientas y las estaría utilizando para racionalizar como mecanismo de defensa, y precisamente la racionalización me permite "evitar" las emociones, ¡objetivo conseguido!

Pero puedo seguir notando cómo a veces se me escapan, me atrapan, o me siento mal y no sé por qué, o bien ya me busco una justificación, que cuanto más razonable sea, más exito me parece que  estoy teniendo en saber manejar las emociones.

Pero, ¿es esto saber gestionar las emociones?, ¿realmente sé qué hacer con mi rabia cuando aparece?, puedo racionalizar y pensar sobre ello, pero los pensamientos son una vía diferente de las emociones, entonces por la vía emocional ¿qué hago y cómo?.

Estas son las cuestiones que aún nos hacemos, y es que nos estarían faltando algunas herramientas para trabajar directamente con la vía emocional y experimentarlo. En este camino aún nos falta mucho por hacer. Eduard Punset nos invita a hacer algunas reflexiones al respecto en su blog:

Blog de Eduard Punset: Falta aprendizaje

Una de las herramientas que nos permite experimentar y reintegrar las emociones rechazadas es hablando a través de ellas con la técnica del diálogo de voces, se trata de ponerse en el papel de la emoción que se quiera trabajar en primera persona, por ejemplo "soy el enfado", y a partir de ahí expreso todo lo que quiero. Sería todo lo contrario que la pura racionalización para no sentirlo, aquí el objetivo es volver a conectar con él y ver qué tiene que decir. Este tipo de técnicas pueden trabajarse en el contexto de una terapia psicológica, o lo que se suele llamar psicoterapia.

Vamos a ver un ejemplo de cómo se manifiesta el enfado cuando está rechazado y cuando está aceptado:

El enfado no integrado: aparezco de una forma desmesurada, cuando no hay motivos suficientes, incluso cuando nada tiene que ver en realidad con la persona contra la que lo estoy descargando. Después de salir de esta manera se activa otra voz que es la culpabilidad, tratando de anularme otra vez, y quizá desaparezca de escena como protagonista pero me quedo encerrado, como energía potente aprisionada que me voy acumulando y convirtiéndome en rabia que espera detectar alguna ranura por donde poder explotar.

El enfado integrado: soy pura energía y dirección hacia lo que realmente mi dueño quiere hacer. Yo soy quien poner los límites necesarios a los demás para que mi dueño esté protegido de daño que pueden causarle los demás aunque sea sin mala intención. Cuando tengo que salir lo hago de forma mesurada o ajustada a la situación y con la persona que tiene que ser, le digo lo que haga falta y entonces me desactivo en seguida. Realmente no tengo nada que ver con la destrucción, a no ser que se me encierre y no me dejen hacer bien mi trabajo, si es así me convierto en pura construcción y creatividad.

¿Quieres probar tú con esta voz a ver qué dice en tu caso o bien con otra voz que está pidiendo salir?