Para ti también hay sol


Había una niña llamada Asertia que vivía en un precioso valle al otro lado de la ciudad. Disfrutaba mucho jugando a plantar flores, pero dejó de ser feliz porque no veía felices a sus padres. Ellos estaban tan preocupados por sus propios problemas que, sin darse cuenta, no atendían a Asertia todo lo que quisieran. Por eso Asertia no se sentía muy querida por ellos, y aún era muy pequeña para entender qué es lo que estaba pasando.

Como no obtenía toda la atención y el amor que quisiera de sus padres, empezó a pensar que si trataba de ayudarles a que estuvieran más felices entonces la querrían más.

Así se convirtió cada vez más en una niña muy buena que hacía todo lo que ellos le pedían y más, ayudaba en casa, estudiaba todo lo que podía, y siempre estaba predispuesta a ayudar incluso más allá de sus posibilidades. Todo con tal de tener el cariño de sus padres.


Sin embargo, los padres de Asertia seguían siendo infelices, Asertia no sabía qué más podía hacer, y como no conseguía su objetivo de que sus padres estuvieran felices y la quisieran, pues trataba de hacer y hacer cada vez más cosas, pero agotador y además no lo conseguía.

Es ésta la manera en que empezó también a ser infeliz sintiéndose culpable por todo. Se había propuesto tener tanta responsabilidad que, al no conseguir sus fines, igual de enorme era su sentimiento de cupabilidad por no conseguirlo, y era terrible porque llegaba un momento en el que ya no sabía qué había hecho mal y se sentía culpable por todo, porque muchas personas estaban mal en el mundo, incluso hasta por las guerras.

Asertia fue creciendo y su decisión de responsabilizarse por todo para obtener cariño continuaba ahí dentro de ella. Un buen día conoció a un chico que vivía cerca. Asimismo trató de hacerle feliz todo lo que pudo, aunque este chico no parecía ser infeliz, sin embargo, ella seguía haciendo lo mismo, preocuparse porque él fuera feliz aunque ella lo era cada vez menos.

El tiempo pasaba y ella se preguntaba cómo es que no era feliz si siempre trataba de hacer feliz a los demás y de que cumplieran sus sueños. Pero de repente también se preguntó cuál era el suyo.

Entonces se quedó quieta largo rato, estaba perdida, ¿había dejado de plantar flores para regar a las personas?. Había dejado de perseguir sus sueños porque aún no había conseguido el más importante, que era el amor de sus padres, de niña aún no podía entender que aunque no la atendieran tanto como ella quisiera, no quería decir que no la quisieran, pues sus padres se lo demostraban de muchas maneras todos los días.

Entonces ¿por qué seguía haciendo lo que los demás deseaban sin considerar lo que ella deseaba?, porque esa decisión se había quedado tomada de por vida y guardada en su memoria a fuego, pero sin saber que cuando quisiera podía decidir otra cosa, pues para decidirlo hacía falta acordarse de esa decisión. Era como un hechizo que había tenido lugar cuando era niña y se había olvidado de ello, aunque el hechizo seguía funcionando.

A partir de este momento comenzó a darse cuenta de muchas cosas de su vida, ya tenía muchas respuestas a sus preguntas sobre por qué sufría. Recuperó de nuevo su gusto por plantar flores y entonces entendió que lo que había hecho era abandonar sus sueños y dejar de responsabilizarse de su propia felicidad y por eso la culpabilidad había cogido todo el terreno.

Se puso manos a la obra para realizar sus sueños, aunque al principio fue etiquetada de egoísta porque, a veces, rechazaba ayudar a los demás, cuado se daba cuenta de que sólo ellos podían ayudarse a sí mismos, y tratar de ayudarles, tal y como le pedían, sólo iba a entorpecer que se dieran cuenta. Así ella empezó a ser cada vez más feliz y a seguir aprendiendo de todos los problemas que se le iban presentando en su vida.

Poco a poco Asertia empezó a ser conocida como persona muy responsable de sí misma y de los demás, es así como la culpabilidad se transformó en responsabilidad y se le empezó a llamar Asertividad. Desde entonces se
escribieron muchas cosas sobre ella y la psicología la incluyó en sus estudios, que se propagaron por todo el mundo.


Aquí puedes escuchar a Norberto levy hablando sobre: la culpa
Ya sabes que si trabajas la culpa podrás convertirla en auténtica responsabilidad hacia ti y luego hacia los demás.