Rebeldes y sanos


En ocasiones nos quejamos porque estamos muy cansados, porque tenemos que hacer muchas tareas, que incluso les corresponden a otros, pero que, por alguna razón, creemos que lo debemos hacer nosotros o creemos que no nos queda más remedio, sobre todo porque parece que si no, no lo va a hacer nadie.

Si esto nos ocurre en el trabajo o en nuestra casa es porque tenemos un problema de no saber delegar o de responsabilizarnos de problemas de los demás. Con toda la buena intención quizá lo único que se quiere es ayudar, pero en muchas ocasiones sin saberlo estamos perjudicando a la persona pues no estamos dejando que aprenda eso por sí sola y además nos llenamos de trabajo y terminamos agotándonos.

En el caso de que esto pase en nuestro hogar y tenemos niños hace que la situación sea más compleja.

Digamos que el primer problema parece ser que nosotros no tenemos unos límites y normas claros para con nosotros mismos ni para con los demás, con lo cual y por así decirlo: cualquiera puede pasar hasta la cocina.

Entonces lo primero que necesitamos son unas normas y unos límites claros para nosotros y para los demás, esto es algo que se aprende desde la infancia, pero si nos sentimos inseguros y no lo tenemos claro es bastante probable que no hayamos tenido la oportunidad de aprender en nuestras casas lo que es claridad en las normas y límites+cariño, por tanto, es lógico que ahora estemos confundidos. Y por esa razón se nos hace más difícil educar ahora a nuestros hijos.

Lo más frecuente hoy en día es ver cómo los padres que han tenido una educación excesivamente autoritaria o falta de cariño quieran suplirlo con sus hijos, el problema es que suelen hacerlo pasándose hacia el otro lado del péndulo y entonces les dan todo el cariño del mundo pero les faltan unas normas y límites claros. Como consecuencia de esto estamos viendo un aumento del narcisismo y la agresividad en los jóvenes y una baja tolerancia ante la frustración, con lo cual si algo no sale como uno quiere se vuelve inseguro, ansioso, agresivo y/o manipulador.

Para empezar a aclararnos vamos a comentar este audio de Rocío Ramos-Paúl, psicóloga infantil, conocida por Supernanny: audio consejos Supernanny

Es normal y sano ser rebeldes cuando somos niños, ahí precisamente estará nuestro aprendizaje, nuestra rebeldía es la base de nuestra persona si tenemos al lado a quien la contenga y la canalice, según se comenta en el audio. Si no, podemos convertirnos en rebeldes permanentemente y sin causa, y entonces sí que es un problema.

Con el tiempo eso se va pasando pero está en función de quién tengas al lado. Para canalizarlo bien es necesaria una estructura de normas y límites para luego poder establecer las bases de la educación y que luego los hijos puedan desarrollar una opinión crítica.

El niño necesita una estabilidad clara par luego saber salirse de esa estabilidad y marcar la suya propia, es decir, desarrollar su propia personalidad de una forma sana, y para ello necesita primero de una buena referencia, si no, lo único que va a ocurrir es que aprenda a la deriva, con desorientación, y donde lo que se va a imponer es su propio narcisismo, el cual no podrá superar con el suficiente éxito, dando lugar a diferentes problemas de adaptación en la vida adulta.