Buenos y malos


Cuando el medio es autoritario, despótico y cruel, la mejor persona del mundo se puede convertir en un asesino. Ésta es la conclusión del vídeo de Redes, donde Eduard Punset entrevista a Philip Zimbardo, psicólogo de la facultad de Stanford.

Aunque es más fácil verse en el lado de las personas buenas y a los demás, o a otros, en el lado de las personas malas, sin embargo, esto, aunque es más tranquilizador, no refleja bien la realidad. Lo cierto es que todos tenemos una parte oculta y desconocida para nosotros mismos, una sombra psicológica. Un mayor conocimiento puede hacernos más conscientes de lo que somos capaces de hacer, tanto para bien como para mal, y así podemos protejernos mejor de nosotros mismos y proteger a los demás.

En el vídeo Zimbardo habla de su experimento llevado a cabo en los sótanos de la facultad de psicología de Stanford. Para este experimento se ofrecieron alumnos de la facultad de Stanford y alrededores. Estaba pensado para dos semanas y tuvo que ser parado a los seis días por la crueldad que comenzaba a existir. La mitad de los estudiantes fueron elegidos al azar como guardias y la otra mitad presos en aquel sótano de la facultad. El mismo Philip Zimbardo, el psicólogo que lo dirigía, se vio bajo la influencia de ese medio violento que se había instaurado y permitió hechos desagradables en aquella cárcel improvisada.

Algunas de las declaraciones de los participantes fueron las siguientes. Un chico que hizo de guardia: "mientras lo hacía no sentía culpa. Entendí que era una parte de mí de la que no me había dado cuenta antes". Otro chico comentaba: "dejé de ser yo y me convertí en el preso 416"

Pero me quedo con una de las declaraciones para mí más impactantes de uno de los chicos que le tocó el papel de preso en ese experimento y años más tarde se convertía en el psicólogo de un centro penitenciario: "todo el mundo puede ser guardia pero resulta más difícil mantenerse en guardia contra el impulso de ser sádico, porque es como una furia contenida, una maldad que se puede reprimir pero que no tiene adónde ir, saldrá por algún lado, talgencialmente, de un modo sádico o como sea."

Este experimento puede relacionarse con las diferentes filosofías que definen al ser humano como bueno por naturaleza o malo por naturaleza. Por una parte existe la idea budista de que el ser humano es amable pero por otro lado está la idea occidental de que somos agresivos y de que nuestra naturaleza es mala. Pero este debate no parece reflejar con fidelidad la realidad, más bien polariza el tema en sus dos versiones radicalmente opuestas.

En realidad nacemos con la capacidad de ser buenos o malos, generosos o ávaros, creativos o destructivos. La cuestión es si somos capaces, como sociedad, de educar a los niños para que de adultos estén en la dirección de desarrollar su parte más amable y el afán altruista.
 
Para conseguir esto habría que educar a los jóvenes sobre cómo se supera el egocentrismo para pasar al mundicentrismo,  en el que ya no importo yo por encima de los demás, ni siquiera importa mi grupo por encima de los demás grupos, ni mi nación por encima de las demás, sino que soy capaz de incluir en mi esquema mental a cualquier persona.

También Zimbardo ha estudiado durante mucho tiempo la perspectiva del tiempo y habla de llegar a tener una perspectiva temporal equilibrada, en la que no nos centremos excesivamente en el futuro pero sí lo necesario como para tener la capacidad de planificar los pasos que nos puedan llevar a un bienestar, el pasado lo tengamos en cuenta recordando también todo lo positivo para honrarlo y el presente seamos capaces de saber disfrutarlo, pero alentando a que no nos quedemos atrapados en el presente, de manera que tan sólo nos preocupemos de satisfacer nuestros deseos más inmediatos y narcisistas.

Podríamos concluir dos grandes cosas que nos llevarán a mejorar en nuestras vidas:

1. Saber rodearnos de un buen ambiente para nuestro mejor desarrollo.
2. Tener una perspectiva equilibrada del tiempo que nos ayude a conseguir ese buen ambiente.