Igualdad de género y corresponsabilidad parental


Hoy me he despertado con una certeza y un sentimiento de responsabilidad muy profunda por compartir todo aquello que yo voy descubriendo en mi camino y en mi aprendizaje. Esta es una de las razones por las que cada semana escribo aquí, y cuanto más conecto con lo que profundamente quiero expresar más fluidas me salen las palabras.

Una de las cosas que nos hace avanzar en nuestra madurez es poder ampliar nuestra mirada y también perder el miedo a hablar, hablar sobre lo injusto de la utilización de la violencia tanto física como psicológica por parte de cualquier persona, así como injusto es que una mujer amenace con poner una denuncia falsa por malos tratos a un hombre, aprovechándose de la protección que en estos momentos hay hacia la mujer y tan necesaria para seguir luchando contra los malos tratos.

Este tipo de amenazas, se lleven a cabo o no, suponen un tipo de maltrato psicológico que menoscaba y debilita la fuerza de esta protección y la dignidad de todas las personas.

Entiendo que igualdad de género es que tanto hombre como mujer puedan tener su dignidad por igual y que tanto derechos como obligaciones estén compartidas sobre todo en lo que se refiere a la crianza cuando hay hijos.

¿Qué ocurre cuando una pareja se separa y ha habido descendencia?, pues hasta ahora la custodia compartida era algo excepcional, sin embargo, el 19 de julio de 2013, el Gobierno ha aprobado el Anteproyecto de Ley que elimina la excepcionalidad de la custodia compartida: nota de prensa. Por tanto, a partir de ahora se contemplará esa posiblidad como algo normalizado y lo más sano para los hijos, a no ser que haya pruebas de lo contrario.

Y yo me planteo ¿queremos una verdadera igualdad de género?, ¿estamos dispuestos todos, hombres y mujeres, a denunciar literal o moralmente tanto si la víctima de la injusticia es la mujer como si es el hombre?

Es esa la verdadera igualdad, la igualdad moral que pongo por encima de mi propia condición como mujer, porque esto no es un juego de niños en el que nos hemos dividido en equipo de hombres y equipo de mujeres para ver quién gana en la guerra tirando dátiles. Ya no estamos jugando y ya no somos niños, y nuestros hijos son los que ahora necesitan jugar, y, si puede ser sin que la guerra de dátiles de sus padres les interrumpa, mejor.

Otra de las buenas noticias que se expresa en la nota de prensa de más arriba es que se ha introducido la mediación familiar en el código civil. La mediación familiar es una forma voluntaria de resolver las tensiones o conflictos familiares con la intervención de una persona mediadora imparcial y neutral, es un método alternativo de resolución de conflictos, proceso mediante el cual los menores pueden quedar más protegidos y encontrar soluciones más satisfactorias para ellos y además resultar menos conflictivo el acuerdo entre los adultos, ahorrando así mucho desgaste emocional entre todos.

¿Y tú?, ¿ ya dejaste de jugar a la guerra de dátiles?

Si quieres saber más sobre la mediación contamos con una profesional del ámbito, abogada y mediadora, la encontrarás aquí:
Lilián Suárez Fernández MEDIADORA