La estabilidad



Son muy comunes ciertas creencias falsas sobre lo que es tener estabilidad personal. En ocasiones creemos que ser una persona estable es no tener cambios emocionales y no tener crisis, pero nada más lejos de la realidad, como humanos es natural tener cambios emocionales y también crisis, que precisamente es lo que puede hacernos crecer.

Asimismo tampoco la ausencia de cambios emocionales o de crisis es sinónimo de estabilidad personal sino más bien de desconexión en mayor o menor grado.

Cuando los cambios emocionales y las crisis son excesivamente intensos y frecuentes entonces mueven constantemente nuestros cimientos y nos hacen sufrir.

Estos cimientos de nuestra persona pueden ser más robustos o más débiles, más estructurados o más caóticos. Cuando son débiles y caóticos es cuando cualquier cosa podría hacernos tambalear.

En este núcleo de nuestra persona es donde sí podemos construir esa estabilidad deseada, en la que sepamos afrontar cualquier cosa que la vida nos depare con otro talante. No quiere decir que no vayamos a sufrir pero ese sufrimiento ya será el inevitable de la vida, no ese que sí podemos evitar haciendo que nuestro interior crezca y se desarrolle sano.

Si construimos unos cimientos robustos en nuestro interior entonces las aguas revueltas del río de las emociones no nos arrastrarán, tampoco las dejaremos de experimentar, símplemente las viviremos y pasarán por nosotros hasta que todo vuelva a la calma de nuevo pero sin haber destruido nada.

Esta es la verdadera estabilidad, la que nos permite ser flexibles, disfrutar y sufrir, tener crisis con las que podemos conseguir cambiar y crecer, enfadarnos y reír, nadar en las aguas más turbulentas sin dejar de ser la persona que somos en lo más profundo de nuestro interior.

Te invito a ver este cuento donde se explica muy bien cuál es la naturaleza de la mente: