El miedo


¿Para qué sirve el miedo?

Vamos a imaginar por unos minutos cómo sería nuestra vida sin el miedo. Algunos pensarán qué alivio, quizá se tenga la creencia de que sin el miedo seríamos felices. Pero ¿y qué hay de nuestra vulnerabilidad? todos somos vulnerables, la vida es vulnerable, ¿cómo nos protegeríamos?, pues no nos engañemos, es gracias al miedo.

El miedo es algo necesario para nuestra superviviencia, es una parte de nosotros que nos protege avisándonos de los peligros, sin embargo, ¿por qué a veces es tan intenso y tan contínuo cuando ni siquiera hay peligro real en ese momento?

Para contestar a esta pregunta de una manera íntegra, en primer lugar, tendríamos que aludir al temperamento, hay personas que de forma natural, desde que nacen, tienen este aspecto más marcado en su carácter, esto no es malo, sólo algo a tener en cuenta para aprender a usarlo bien y que no se descontrole sino que nos proteja mejor. Para tener más información respecto a tipos de carácter y conocer más sobre el tuyo puedes entrar en este enlace: 
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Otro factor es la forma en que hemos aprendido a manejar el miedo desde pequeños, eso puede explicar cómo lo manejamos hoy en día y ayudarnos a saber cómo transformar su gestión.

Cuando el miedo no es por una causa real y es muy intenso, o bien muy persistente y que incide en cosas que luego vemos que no tienen importancia, es una forma de manifestarse desde la sombra, incluso creando verdaderos problemas como un trastorno obsesivo-compulsivo, por ejemplo, o quitándonos fuerza, haciendo que nos agotemos.

Cuando digo que se manifiesta desde la sombra me refiero a la sombra psicológica, es decir, esa zona desconocida para nosotros, y que todos tenemos, que alberga aspectos no aceptados por nosotros mismos. Si yo rechazo de alguna manera mi miedo, entonces quedará metido en esa sombra. Al no aceptarlo tiene que manifestarse igualmente, tiene que expresarse de alguna manera, pues es imposible que desaparezca, como en ocasiones pudiéramos creer.

Entonces, aquí metido, simbólicamente da voces para que le oigas, o bien sabotea todo lo que puede en tu vida, o simplemente se hace tan grande e intenso que te bloquea en algunas ocasiones de tu vida haciendo que no puedas reaccionar ante ciertas situaciones que lo requieren.
 
Y lo más asombroso y contradictorio es que cuando nos bloquea es cuando más expuestos quedamos ante el peligro, influyéndonos para que no hagamos lo que tenemos que hacer en un momento dado, o bien no nos informemos para saber qué debemos hacer o cuáles serían las consecuencias de no hacer nada.

¿Qué pasaría si lo empezamos a escuchar? no se trata de hacerle caso con su discurso cuando sale desde la sombra tratando de crearnos miedos irracionales, sino de empezar a escucharlo de verdad, haciéndole saber que queremos tener en cuenta todas esas cosas sensatas que tiene que decirnos. Y éste será el momento en el que la relación entre tú y el miedo será de trabajo en equipo, de coordinación y negociación, sumando fuerzas, ayudándose mutuamente, no al contrario.

La cuestión es que si le empezamos a escuchar cuando nos tiene cosas importantes que decir, entonces estará presente sólo cuando sea necesario, se activará cuando tenga que hacerlo realmente para protegernos, pero el resto del tiempo podremos estar tranquilos y ocupados en conseguir nuestros objetivos y en disfrutar de la vida.

Y así el miedo será lo que es en realidad, un mecanismo de adaptación y de protección hacia el medio, que nos ayudará a conseguir nuestros objetivos de una forma más segura y relajada.

Para solucionar cualquier problema que tenga que ver con nuestra psicología lo más efectivo siempre será trabajar con los 3 grandes ámbitos personales: la conducta, los pensamientos y las emociones, por eso estas sugerencias pueden servirte de utilidad:

5 sugerencias para llevarse bien con el miedo:

1. Escribe en un papel lo que el miedo te dice, de lo que crees que te está avisando y si crees que está ajustado a la realidad, si no es así, pregúntale por qué te avisa de algo que no existe o aún no ha ocurrido. Y ante todo escúchale, vuestra relación comenzará a ser diferente. (Trabajo con las emociones).
2. Enfréntate a las cosas que te dan miedo pero que de verdad quieres hacer, así comprobarás por ti mismo cómo puedes hacer muchas cosas que pensabas que eras incapaz de hacer. (Trabajo con la conducta).
3. Hazte consciente de tus pensamientos apuntándolos en un papel, de esta manera aprenderás a cazar ciertas creencias irracionales que están sosteniendo algunos miedos también irracionales. Cuando hayas cazado alguna, reflexiona sobre cómo se transformaría esa creencia hasta ser una creencia racional. (Trabajo con los pensamientos). Para ampliar el trabajo con los pensamientos tienes también este documento: 
Un viaje hacia nuestra mente