La autoestima




Cuando la imagen que tenemos de nosotros mismos se aleja mucho de la imagen de lo que nos gustaría llegar a ser, entonces encontramos un malestar, una disonancia, una incoherencia en nosotros mismos y una gran frustración. Esto produce una tensión que activa la crítica interna, en este caso la función de esta crítica sería ayudar a que esta distancia sea menor y podamos acercarnos a eso que imaginamos con tal de mejorar y crecer.

Pero antes tendríamos que cuestionarnos cómo es esa imagen, si es demasiado ideal y poco realista. ¿Pretendemos ser perfectos?, ¿acaso vemos que los demás sean perfectos?.


Pues bien, si hemos llegado a la conclusión de que esa imagen es demasiado exigente, ahora miramos hacia la otra imagen, la que tenemos de nosotros mismos. Puede que sea una imagen muy pobre, que estemos minimizando logros y aumentando defectos, como si fueran insalvables, puede que frecuentemente, de un hecho en concreto, nos pongamos una etiqueta que describe toda nuestra persona, puede que nos digamos que debemos hacer tal o cual cosas, como un mandato incuestionable, puede que nos sintamos culpables de cosas en las que no tenemos responsabilidad, puede que a veces  veamos las cosas como magníficas u horribles, sin gradaciones intermedias.


Una vez que nos hemos cuestionado las dos imágenes entonces podemos empezar a conocer eso que está justo en medio de las dos, tratando de que se acerquen y se parezcan, y es la crítica interior.


Esta crítica puede ser constructiva o destructiva, la destructiva es la que a toda costa quiere conseguir algo y para ello no le importa insultarnos y tratarnos mal, esto puede que tenga algún efecto a corto plazo, pero a largo plazo lo único que hace es disminuir nuestra autoestima. Pero si es constructiva entonces nos llevará siempre a una mejora y a un trabajo en equipo, en el que siempre podremos aprender y mejorar de una forma agradable y con un buen rendimiento, no sólo queriendo llegar a la meta sino disfrutando también del camino, del proceso.


Pero ¿cuál es el origen de la crítica destructiva? Pues para saberlo tendríamos que ir atrás en el tiempo, a nuestra biografía e incluso a la de nuestros padres. En lo que se refiere a la educación de un hijo cada uno hace lo que puede, como bien sabe, en nuestra vida aprendemos muchas cosas necesarias sobre lo que está bien y está mal para poder adaptarnos a la convivencia con los demás y no tener problemas cuando seamos adultos. 


En este aprendizaje es fundamental el papel de la crítica, si no tenemos feedback no podemos aprender. Lo que ocurre es que esta crítica muchas veces se expresa de forma destructiva tanto para con nosotros mismos como para los demás, y ahí es donde, desde pequeños, vamos aprendiendo también a internalizar la crítica destructiva.


La buena noticia es que desde la adolescencia comenzamos a buscar nuestra propia identidad y no es hasta la vida adulta cuando podemos tener la capacidad de cuestionarnos los roles aprendidos y que tuvieron su función en aquel momento pero que puede que ya no nos sirvan, si lo que queremos es encontrar nuestra propia identidad y nuestra propia autoestima.


¿Quieres saber más sobre todo esto?: Un viaje hacia nuestra mente