Toma de decisiones



En el día a día solemos tener que tomar muchas decisiones, en ocasiones, muy difíciles. Buscamos unas veces la solución ideal, otras la mejor, otras la más práctica o realista. Pero todos guardamos dentro el anhelo de acertar con la decisión que tomamos, en ocasiones hay mucho en juego, aunque no es tan importante el hecho de acertar o no, de hecho hay que contar con que quizá no se acierte. Muchas veces no acertamos, pero lo más importante es la calidad de ese proceso de toma de decisiones.

¿Qué podemos hacer para que al menos el proceso de la toma de decisiones sea de calidad?

En 3 pasos:
  1. Una de las primeras cosas sería tener en cuenta todas las alternativas posibles, es frecuente que sólo veamos una o dos alternativas, puede que haya una tercera o más, pero no pensamos en esa posibilidad porque creemos que no las hay. Así lo primero será preguntarse si hay más alternativas, suele haber más de las que creemos.
  2. Sería bueno tener en cuenta las diferentes perspectivas que pueden darse para valorar las alternativas, para ello se podrá consultar la valoración que nos ofrecen diferentes opiniones al respecto. Así tendremos una mirada más amplia, cuanto más amplia mejor. De esta manera se podrán valorar mejor las ventajas y las desventajas de cada una de las opciones. Una de las cosas más prácticas es apuntarlo en un papel dibujando dos columnas. Luego puede colocarse cada factor por orden de importancia para la persona.
  3. En tercer lugar habrá que tener en cuenta los tres ejes personales: pensamientos, emociones e instinto. Si estos tres ejes están trabajando de una forma integrada, haciendo cada uno su verdadera función, entonces tendremos una buena guía.
En ocasiones puede haber decisiones muy difíciles en las que no hay grandes diferencias entre las alternativas respecto a las ventajas y las desventajas, aquí jugarán un gran papel las emociones, la decisión que mejor te haga sentir será la que pueda guiarte.

¿ Y tú? ¿Qué haces cuando tomas decisiones?