Cuando las emociones nos arrastran



Una de las formas más evidentes de desconexión con las emociones es la evitación, su forma más exagerada estaría en un extremo del contínuo, en el otro extremo estaría la fusión con ellas, que sería otra forma de desconexión aunque menos evidente, pues cuando nos dejamos arrastrar por la corriente de nuestras emociones es cuando no estamos conectando con ellas de forma verdadera sino que estamos conectando con la sombra de ellas, una vez que no han sido aceptadas tal y como son originariamente, así, desde el sótano psicológico, salen como una olla a presión tratando de hacerse camino para ser escuchadas. En el punto medio del contínuo estaría la verdadera conexión en la que escuchamos sinceramente a las emociones y las aceptamos, tratando de ver qué es lo que nos quieren decir, con esta íntima conexión también seremos capaces de mantener la suficiente distancia como para observarlas y gestionarlas de una forma más consciente.

El dilema del cambio



A lo largo de nuestra vida hacemos muchos cambios en nuestras costumbres, formas de pensar o formas de ver la vida. Cuando nos planteamos hacer un cambio en nuestra persona o en nuestra vida experimentamos ambivalencia, nos sentimos de dos maneras diferentes con respecto a algo o alguien, se trata de una experiencia común y sana en los seres humanos. Expresar y aceptar esta ambivalencia nos permite ordenar nuestras ideas con calma y tiempo para que el proceso de cambio tenga lugar en sus mejores condiciones y podamos crecer.

El trabajo en equipo



Cuando desconectamos de nuestro mundo interior de sensaciones corporales, de pensamientos y de emociones, esto nos lleva a diferentes problemas como la desconexión con los demás y como consecuencia la soledad. Cuando nos dejamos arrastrar por este mundo interior también tenemos problemas como creer que estamos enfermos con cualquier sensación corporal, como dejarnos llevar por nuestros pensamientos negativos y que no se ajustan a la realidad, o como dejarnos arrastrar por un sentimiento de tristeza creyendo que nos muestra toda la verdad de nosotros o de nuestro entorno. La conexión sería ese punto medio en el que somos capaces de dar espacio a esos tres elementos para que sucedan con fluidez, además somos capaces de observarlos con la suficiente distancia y de relativizarlos con flexibilidad, de esta manera podemos tomar las decisiones necesarias en cada momento y así desarrollar un buen trabajo en equipo.

La línea entre la dependencia y la independencia



La línea entre lo que es romper con nuestras dependencias emocionales y desconectar de ellas puede ser tan fina como la línea que hay entre independizarnos emocionalmente de nuestra pareja y desconectar de ella.