Un mundo perfecto ¿eh?





Anulé la matrícula de la carrera. Bueno, estoy un poco quemada porque hay cosas de la carrera que no me gustan, tampoco me gustan algunos profesores. A veces pienso que no tengo narices de dejarlo todo e irme a ayudar donde verdaderamente se necesita para salvar la Tierra, a algún huerto ecológico en el que trabajar a cambio de cama y comida. Sigo observando el planeta Tierra en el poster de mi habitación, parece increíble que estemos ahí.....aquí....

Leía en mi diario un año después recordando la hazaña con la que aprendí tanto. Estaba tan entusiasmada con que había que salvar la Tierra que cuando me hablaron de un sitio maravilloso en el que la gente vivía en paz y en armonía con su entorno no dudé en irme allí un fin de semana a verlo con mis propios ojos. 

Me fui gracias al dinero que gané posando de modelo en la facultad de Bellas Artes. Cuando llegué allí me quedé sorprendida de cómo se habían construido sus propias casas de madera, tenían su propio huerto y todo era fantástico, diría perfecto.

Pero de repente una vocecilla me llamó la atención diciéndome que si me quedaba luego no podría ver a mi familia todo lo que quisiera, como era lo correcto si quería ir por el buen camino, porque los demás son los que suelen saber lo que necesitamos. Justo después de que esa mujer me dijera eso no la volví a ver en todo el fin de semana. Pasaron cosas extrañas pues también se quemó un bizcocho en aquella preciosa cocina el sábado a la mañana y ni siquiera pude despedirme de aquella mujer que lo estaba haciendo mientras admiraba el amanecer. Debió quedarse tan extasiada con el amanecer que comenzó a oler a quemado.

Justo al vover a mi casa vi en las noticias un programa sobre sectas donde empecé a descubrir cosas y a juntar algunas piezas del puzzle. Aunque me costó reconocerlo pues de verdad quería que todo aquello que había visto fuese real. Pero lo que yo había querido ver no se correspondía con la realidad. Cuando pensaba en aquellos detalles extraños junto con algunos datos del documental empecé a darme cuenta de que lo que yo deseaba encontrar era un mundo perfecto, una familia perfecta, una carrera perfecta, unos profesores perfectos....¿y yo? ¿era perfecta? mucho me temí que no y eso fue doloroso, sin embargo, todavía años después aún me veía tratando de serlo agotándome en el intento y resultando ser más imperfecta aún. 

Quizá, muy dentro de mí, sabía que no era perfecta y por eso buscaba algo en el exterior que sí lo fuera en un intento de salvar, de alguna manera, la idea que tenía en mi cabeza, pero no hay ninguna cultura perfecta, ninguna época perfecta....esa era la realidad...

¿Hay algo más narcisista que querer ser perfecta? quizá alguien diga al leer esto: "si yo ya sé que no soy perfecto" pero ¿sabemos realmente cuáles son nuestros defectos? ¿los aceptamos?

Nuestra mente es como un filtro




Nuestra mente es como un filtro, unas cosas las deja pasar y otras no, asimismo otras las deja pasar pero distorsionadas, de la misma manera que la luna nos parece más grande cuando está saliendo de entre las montañas, se trata de un efecto perceptivo... Esto es lo que estaba leyendo en el libro de psicología de la percepción de la carrera cuando mi compañera de piso me interrumpió para preguntarme si quería ir a un taller fantástico sobre psicología positiva.

Nunca había oído hablar de ello pero sonaba realmente bien, así es que me lancé siempre con la intención de aprender de todo. Precisamente una cosa que nos decía un profesor muy bueno que teníamos era que no nos quedáramos sólo con lo que aprendiéramos en la carrera sino que indagáramos y completáramos nosotros mismos nuestro puzzle de la realidad para que tuviéramos nuestro propio criterio.

De eso era precisamente de lo que estaban hablando en el minuto 15 después de entrar en el centro donde se impartía ese taller. El chico, por cierto con una actitud muy optimista que me gustó, dijo:
 
“No existe una cosa llamada realidad sino que existen unas creencias que son como unas gafas que nos hacen ver la realidad de una manera o de otra”. Esto hizo que me crujiera el cerebro....¿la mesa que tenía delante no existía?....¿el profesor no existía?....no sabía si me estaba volviendo loca o qué....

Luego pasó a explicarnos cuáles eran los pasos a seguir para que cualquier proyecto que hiciéramos tuviera éxito. Eso sonoba muy bien, parecía depender todo de mí y eso me hacía sentir poderosa...aunque me quedaba una duda y le pregunté:

- Pero ¿y si hay una crisis y eso hace que, por muy bien que yo haya seguido todos los pasos, mi proyecto no tenga éxito? 

Él me contestó:
- Oh no, no te preocupes, eso no puede pasar, eso es porque no habrías hecho bien alguno de los pasos.

Salí de allí sintiéndome bastante culpable pues entonces todas las cosas que yo había planificado y no me habían salido bien eran por mi culpa....

Fui corriendo hacia mi sesión semanal de psicoterapia integral del servicio de la facultad pues llegaba muy justa de tiempo. Nada más entrar lo primero que le dije es lo culpable que me sentía con aquellas ideas del taller, entonces la terapeuta me dijo que en ocasiones la gente se olvidaba de que no todo depende de nosotros, aunque muchas cosas sí, y que últimamente mucha gente, queriendo dar tanta importancia a lo subjetivo y a nuestro poder interior, se olvidaba de que hay un mundo externo que ya no depende sólo de nosotros, que puede ocurrir un terremoto o que nuestro plan, aunque sea muy bueno, puede no gustar a los demás.


Entonces me acordé de la sesión anterior: - ¿eso es lo que querías decir el otro día con el cuadrante superior derecho e inferior derecho? ¿esa es la parte de la realidad que aquí se estaría obviando? - Efectivamente, ¡veo que aprendes rápido!, me contestó ella entusiasmada.