Qué rico está el pastel, dame más!



Vaya, el timbre, ya viene el primer invitado y aún no está listo el arroz con leche, ¡oh!, ¡pero si se me olvidó echarle el azúcar!
Parece que al final eso dio igual, a la media hora ya estábamos como siempre, arreglando el mundo.
- Yo digo que los problemas del mundo son por causa de la genética y la biología, dijo Pedro, y si no que se lo digan al que nace cojo a ver qué te dice...
- En absoluto, dijo Alberto, otro compañero de clase, después de llevarse otro trozo de tarta de cumpleaños a la boca sin haber masticado casi el anterior, y continuó diciendo: las causas son conductuales...
- Estáis todos confundidos ¿no véis que las causas son cognitivas? se trata de que lo que pensamos es justo lo que nos determina en la vida, ¡joder!, vaya mierda, ¿es que la gente no puede comprender eso?
- Venga hombre ¿y la cultura qué?, ¡esa sí que determina!, gritó, yo sí que os educaría a todos bien, sin límites, y todo natural...como los antiguos salvajes, ay..., suspiró.
- ¿Y también dejarías que te sacrificáramos para que lloviera?
Todos soltaron una amplia carcajada de bocanada de aire fresco. 
- Pues yo pienso que es por conflictos intrapsíquicos antiguos, de la infancia.
- Va, si no estuviéramos en crisis económica no estaríamos diciendo tonterías.
-  Pero es que ¿no os dáis cuenta de que la crisis no es sólo económica? todo esto ha venido por la desconexión espiritual que sufrimos.
Al final me levanté para anunciar que no se comieran el arroz con leche pues no tenía azúcar y para decir si no se habían planteado que las causas podían ser un tanto de cada, pero casi sin darme tiempo a terminar la frase contestó Angélica: - ¿Y cuánto de cada?, mientras se metía una cucharada de arroz con leche en la boca...¡redios!, ¡qué asco!
 - Pues esa es una buena pregunta, contesté yo, y creo que justo en esa lucha estamos, queriendo tener cada uno mayor porción del pastel aunque no nos corresponda...

 - Sí mejor trae el pastel que esto no hay quien se lo coma, continuó Angélica mientras todos reían...